Las tensiones dentro del área económica del Gobierno nacional volvieron a quedar expuestas en las últimas horas, con una seguidilla de decisiones y conflictos que involucran directamente al ministro de Economía, Luis Caputo, y a funcionarios clave del esquema libertario. Denuncias por presunta corrupción, disputas con organismos de control y un escándalo por sobreprecios en una obra estratégica reconfiguran el tablero interno y generan preocupación política.
En un contexto de fuerte ajuste fiscal y con la lupa puesta sobre el gasto público, los movimientos internos no pasan desapercibidos y suman presión sobre un área central para la gestión de Javier Milei.
Denuncia por subsidios y salida en Transporte
Uno de los episodios más sensibles fue la salida del secretario de Transporte, desplazado luego de una denuncia por supuestas irregularidades en el manejo de subsidios. La decisión fue tomada directamente por Caputo, en una señal clara de intentar cortar por lo sano ante un tema que toca una de las cajas más sensibles del Estado.
El área de Transporte concentra miles de millones de pesos en subsidios, especialmente vinculados al sistema automotor y ferroviario, y ha sido históricamente foco de conflictos, auditorías y causas judiciales. En ese marco, el despido buscó enviar un mensaje político, aunque puertas adentro dejó abiertas tensiones con sectores del propio Gobierno.
Choque con la UIF y la “inocencia fiscal”
En paralelo, Caputo y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, avanzaron contra el titular de la Unidad de Información Financiera (UIF). El motivo: la resistencia del organismo a convalidar aspectos centrales del proyecto de “inocencia fiscal”, una iniciativa que busca limitar controles y sanciones en materia de lavado y evasión.
Desde el entorno económico consideran que la UIF actúa como un obstáculo para acelerar reformas que el oficialismo considera clave. Desde el organismo, en cambio, advierten sobre el riesgo institucional y el impacto internacional de relajar controles financieros, en momentos en que Argentina sigue bajo observación de organismos multilaterales.
Atucha, sobreprecios y un nombre bajo presión
El tercer frente se abrió a partir de un escándalo por presuntos sobreprecios en contrataciones vinculadas a la central nuclear Atucha. La polémica dejó en una situación incómoda a Demián Reidel, uno de los hombres de confianza del oficialismo en temas estratégicos y de infraestructura.
La obra de Atucha es clave no solo desde el punto de vista energético, sino también geopolítico y económico. Cualquier irregularidad en ese esquema amplifica el impacto político y expone contradicciones entre el discurso de transparencia y la práctica de gestión.
Un clima interno cada vez más tenso
La acumulación de conflictos revela un escenario interno complejo para el Ministerio de Economía. Si bien Caputo intenta mostrarse como garante del orden fiscal y la disciplina, las disputas con organismos de control y los escándalos que rozan áreas sensibles erosionan el relato oficial.
Para distritos como La Plata y la provincia de Buenos Aires, donde el impacto de las decisiones económicas nacionales se siente con fuerza en el transporte, la energía y el empleo, estas internas no son un tema lejano. La forma en que el Gobierno resuelva estas tensiones será clave para sostener la gobernabilidad en un contexto económico y social cada vez más exigente.


