El gobernador bonaerense reclama control sobre los órganos de conducción y consenso territorial en los 135 distritos. La Cámpora y el MDF negocian cargos clave, mientras una docena de PJ locales podrían ir a internas el 15 de marzo.
La aceptación de Kicillof como presidente del PJ bonaerense fue interpretada como un gesto de unidad tras semanas de tensión con Máximo Kirchner. Sin embargo, el gobernador advierte que sin un Consejo y un Congreso alineados, su presidencia sería meramente simbólica y vulnerable a bloqueos internos. La discusión ya no pasa por el cargo principal, sino por la gobernabilidad real del partido.
El reloj electoral
El calendario marca dos fechas decisivas: el 8 de febrero, cuando vence el plazo para presentar listas, y el 15 de marzo, día de la elección de autoridades. Por eso, el domingo se convirtió en el límite para cerrar un acuerdo de unidad que evite internas. La negociación se volvió frenética, con llamados cruzados y reuniones reservadas para definir la arquitectura del partido.
Las áreas en disputa
El MDF y La Cámpora buscan asegurarse espacios estratégicos dentro de la estructura partidaria. La vicepresidencia primera y la secretaría general son los cargos más codiciados, junto con las cabezas de los consejos de las ramas gremial, de mujeres y de juventud. También se negocia la representación de las ocho secciones electorales, clave para el armado territorial. A esto se suma el desafío de alcanzar consenso en los 135 distritos bonaerenses: una docena de ellos podrían dirimir sus conducciones en internas el 15 de marzo.
Los escenarios posibles
Si el acuerdo se cierra antes del domingo, Kicillof asumirá con respaldo pleno y se evitará la fractura. Si no hay alineamiento en los órganos de conducción, el pacto se derrumbará y el PJ bonaerense enfrentará internas en marzo. Lo que ocurra en estas horas será un anticipo de la disputa nacional hacia 2027, con un peronismo que busca recomponer su poder territorial y su unidad política.


