El gobierno bonaerense denunció que la administración de Javier Milei mantiene una deuda récord con la Provincia de Buenos Aires, que supera los $22 billones. Desde La Plata advierten que esos fondos explican buena parte del superávit primario nacional y reclaman el fin de la “asfixia financiera” que paraliza obras y tensiona las paritarias.
El ministro de Economía bonaerense, Pablo López, detalló que desde diciembre de 2023 la Provincia perdió $22,2 billones por recortes, obras paralizadas y deudas directas. Según la gestión de Axel Kicillof, ese monto equivale a ocho años de inversión en obra pública provincial. La acusación apunta a que la Nación utiliza la retención de fondos como herramienta para sostener el superávit primario, mientras las cuentas bonaerenses se hunden en rojo.
Paritarias en tensión y clima social enrarecido
La denuncia se produce en medio de paritarias trabadas con docentes, estatales y judiciales. Los gremios reclaman aumentos urgentes, mientras el Ejecutivo provincial asegura que la falta de recursos limita cualquier oferta seria. El conflicto financiero se traduce en un frente sindical cada vez más hostil, con paros anunciados para el inicio de clases y medidas de fuerza en la administración pública.
Obras paralizadas y “asfixia libertaria”
La gestión bonaerense advierte que la deuda nacional no solo impacta en salarios, sino también en infraestructura: programas discontinuados, obras frenadas y recursos coparticipables recortados. En La Plata hablan de una “asfixia libertaria” que busca disciplinar políticamente a la provincia más poblada del país. La tensión con la Casa Rosada escala a niveles inéditos, con un enfrentamiento contable que deja a trabajadores y ciudadanos como rehenes de la disputa. e
Lectura crítica
La narrativa oficial bonaerense coloca a Milei como responsable de un ajuste que, según Kicillof, se sostiene sobre la espalda de la Provincia. El reclamo no es solo económico: es político y territorial. La deuda se convierte en símbolo de la disputa entre un modelo de austeridad nacional y la necesidad de recursos locales para sostener salarios, obras y servicios. En ese cruce, la Provincia expone la paradoja: el superávit nacional se construye sobre el déficit bonaerense.


