El Gobierno bonaerense giró los primeros $13.010 millones del FEFIM a los 135 municipios, pero rechaza que sea la Legislatura quien autorice los pagos. La sesión prevista para el 10 de junio definirá si los intendentes pueden usar libremente los recursos.
La Provincia transfirió los fondos, pero la pelea no terminó. El gobierno de Axel Kicillof ejecutó el primer tramo del Fondo de Emergencia y Fortalecimiento de la Inversión Municipal (FEFIM) —$13.010 millones distribuidos entre los 135 distritos bonaerenses—, aunque persiste una tensión de fondo: los intendentes quieren libre disponibilidad total de esos recursos y el Ejecutivo derivó la decisión a la Legislatura, donde la interna peronista complica todo.
El acuerdo original y la letra chica que nadie quería
El FEFIM nació como parte de la negociación para que los jefes comunales apoyaran la Ley de Financiamiento que autorizó a Kicillof a endeudarse por hasta USD 3.685 millones. A cambio de los votos, se creó un fondo equivalente al 8% de lo obtenido mediante ese endeudamiento, con una garantía mínima de $250.000 millones a transferirse en cinco tramos entre abril de 2026 y junio de 2027.
El problema está en la distribución: el 70% de los recursos llega a los municipios vía el Coeficiente Único de Distribución (CUD), pero el 30% restante queda bajo control de tres ministerios provinciales —Infraestructura y Servicios Públicos, Transporte y el Instituto Cultural—. Ese 30% es exactamente lo que los intendentes quieren recuperar.
Bianco dice que sí, pero que lo resuelva la Legislatura
El ministro de Gobierno, Carlos Bianco, aclaró que el Ejecutivo no tiene objeción a que los fondos sean de libre disponibilidad total. Sin embargo, remarcó que cualquier modificación debe pasar por la Cámara de Diputados. En la práctica, es una forma de correrse del problema sin resolverlo.
La postura del Ejecutivo irrita a los intendentes. Desde el conurbano hasta el interior, los jefes comunales advierten que los próximos seis meses serán críticos. Uno de los más directos planteó el cuadro con franqueza: algunos municipios no podrán pagar el aguinaldo de mitad de año. «No pueden faltar comida, bala y remedios», graficó un intendente peronista —aclarando que «bala» refiere a inversión en seguridad, no a represión.
Dos proyectos y una bicameral que no arranca
La sesión de Diputados del 10 de junio tendrá sobre la mesa dos iniciativas legislativas. Una, del diputado Diego Garciarena (UCR-Cambio Federal), faculta a la comisión bicameral de seguimiento de la deuda para autorizar los pagos a los municipios. La otra, impulsada por Alejandra Lordén, Priscila Minnard y Valentín Miranda, busca agilizar el proceso sin pasar por esa comisión.
La diferencia no es menor: en el primer caso, la bicameral tendría poder de veto sobre los fondos; en el segundo, se simplifica el trámite pero sin ese control político.
Hay un detalle que lo complica todo: esa comisión bicameral, por donde debería tramitarse el tema, todavía no está integrada. Diputados ya designó a sus representantes —entre ellos Mayra Mendoza, Mariano Cascallares y Rabinovich—, pero el Senado que preside Verónica Magario no definió los suyos. La interna del peronismo bonaerense está en el fondo de cada demora.
El kirchnerismo K patea la pelota al Ejecutivo
En la reunión que los intendentes mantuvieron con legisladores de distintos bloques —convocados por el presidente de Diputados, Alejandro Dichiara— no hubo presencia de representantes de La Cámpora ni del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio que responde directamente a Kicillof.
La posición del kirchnerismo duro es clara: si el gobernador quiere modificar el esquema de distribución, que mande él el proyecto. «El pedido de endeudamiento lo pidió el gobernador, nosotros buscamos los votos y lo aprobamos. Ahora tendría que hacer lo mismo y mandar un proyecto», afirmó un diputado K. Una postura que, en los hechos, frena cualquier avance rápido.
El escenario para La Plata
Para el municipio de La Plata, que acumula déficit en servicios básicos y enfrenta obras paralizadas por el recorte nacional, la libre disponibilidad de los fondos del FEFIM es una diferencia concreta. La posibilidad de redirigir ese 30% retenido por los ministerios provinciales hacia gastos corrientes —sueldos, transporte, salud— puede ser la diferencia entre cerrar el año o no.
Sergio Berni, presidente de la comisión de Seguridad del Senado y alineado con Cristina Kirchner, ya marcó la cancha: «Esta Cámara hace casi seis meses que no funciona y es una falta de respeto hacia los bonaerenses». La frase no fue casual. Fue una señal de que el Senado bonaerense también será escenario de disputas que van mucho más allá de los fondos municipales.
Si la sesión del 10 de junio no resuelve el tema o queda atrapada en la interna K, los municipios entrarán al segundo semestre con los recursos condicionados y sin margen para cubrir sus compromisos más básicos. El aguinaldo de junio ya es un problema concreto para varios distritos.


