El gobernador encabezó el acto fundacional del brazo juvenil del Movimiento Derecho al Futuro y trazó los ejes de la alternativa que el espacio quiere construir de cara a las elecciones. No hubo nombres de candidatos: el énfasis estuvo puesto en la construcción colectiva y en los jóvenes como protagonistas.
Axel Kicillof eligió el lanzamiento del MDF Juventudes para trazar los ejes más claros de su proyecto político de cara a 2027. El acto tuvo un tono fundacional que el propio gobernador subrayó desde el arranque: «Este ha sido un encuentro fundacional para construir la Argentina que se viene. Vamos a demostrar que en la Argentina se puede volver a soñar.»
El espacio que se lanzó no es una rama juvenil más dentro del armado. Kicillof fue explícito sobre el rol que le asigna: «Las juventudes no pueden ser un sector más dentro del Movimiento Derecho al Futuro: tienen que ser los protagonistas, los que nos impulsen y los que nos muestren el norte hacia dónde ir.»
El diagnóstico sobre Milei: «El problema no es la Argentina ni los argentinos»
El pasaje más contundente del discurso fue el que apuntó directamente al gobierno nacional y a su lectura sobre el malestar social. Kicillof cuestionó la lógica del individualismo como respuesta a la crisis económica.
«La derecha siempre intenta darle sentido al malestar con un discurso sencillo: si no conseguís trabajo, si no te alcanza la guita y te endeudaste, la culpa es tuya. Ese va a quedar inscripto como uno de los insultos más graves contra nuestro pueblo. El problema no es la Argentina ni los argentinos; el problema es Milei y su política económica.»
La definición marca el eje de campaña que el MDF viene construyendo: no la crisis como dato inevitable sino como resultado de una decisión política específica que puede revertirse.
La Provincia como escudo, pero con límites claros
Kicillof reivindicó la gestión bonaerense frente al ajuste nacional pero reconoció que ese no es el horizonte suficiente. «Estamos orgullosos de lo que hicimos en la Provincia para ser escudo y red ante la deserción del Gobierno nacional. A pesar de que nos quitaron muchos recursos, nunca nos arrodillamos y siempre estuvimos en la calle para acompañar a los trabajadores, a los estudiantes y a los jubilados.»
Y el límite lo marcó sin rodeos: «No puede haber soluciones provinciales a problemas nacionales. Es nuestra responsabilidad que la era de Milei se termine en 2027.»
La alternativa que no viene de un laboratorio
El gobernador trazó el perfil de la fuerza política que quiere construir y lo diferenció explícitamente de la lógica de los armados cupulares.
«La sociedad argentina no necesita solo una oposición, necesita una opción que esté lista para poner en marcha una Argentina distinta. Vamos a consolidar otro camino, una alternativa fuerte que no va a surgir de un laboratorio, sino que se construirá desde abajo hacia arriba, con la militancia y la participación de todos y todas.»
Y sobre el tono con el que quiere hacer campaña, la definición también fue clara: «No vamos a entusiasmar a nadie con odio y con insultos, no vamos a convocar con falta de respeto. Vamos a convencer con un proyecto nacional que rescate los sueños, con ideas que contengan, que abracen y sumen.»
La invitación a «construir algo nuevo sin restaurar el pasado»
El cierre del discurso fue el más cargado políticamente. Kicillof reivindicó la herencia de los doce años de Néstor y Cristina pero aclaró que el objetivo no es volver al pasado sino construir algo diferente.
«Vengo a invitarlos a empezar una historia nueva, distinta, convocando lo mejor de nuestra tradición, de los 12 años de Néstor y Cristina y de nuestra doctrina. No queremos simplemente restaurar el pasado, sino construir entre todos un futuro distinto, un futuro mejor, un futuro para todos.»
Para La Plata y el Gran La Plata, donde el conflicto universitario esta semana concentró la energía de la militancia estudiantil y docente, el lanzamiento del MDF Juventudes llega en un momento en que la base política joven está activa y buscando referencias. El paro de 48 horas del 27 y 28 de agosto y el banderazo de la UNLP son el contexto inmediato del acto.


