Dirigentes de La Libertad Avanza denunciaron a ABSA por la crisis de agua potable en Carlos Casares. El gobernador bonaerense los respondió con dureza y devolvió el debate al terreno de la obra pública nacional que Milei frenó en diciembre de 2023.
La denuncia libertaria por la crisis de agua en Carlos Casares
La senadora provincial Analía Balaudo y los concejales Franco Cruceño, Viviana Neschenko y Ezequiel Orazi presentaron una denuncia judicial contra ABSA y funcionarios bonaerenses. Así lo hicieron en medio de una crisis severa: la falta de suministro y la baja presión obligaron al municipio a desplegar un operativo de emergencia. Además, camiones cisterna debieron abastecer a centros de salud, instituciones y barrios afectados.
Desde el espacio libertario, el reclamo fue más amplio. Señalaron que los problemas se repiten en buena parte de las localidades donde opera ABSA, que da servicio a 95 ciudades bonaerenses. En particular, acusaron a la empresa de no haber cumplido con deberes vinculados a un servicio público esencial.
El contraataque de Kicillof: «Esta gente no tiene cara»
El gobernador Axel Kicillof estaba de visita en Carlos Casares cuando los periodistas le plantearon la denuncia libertaria. Su reacción fue inmediata. «Me decís que alguien de La Libertad Avanza está reclamando obra pública. Decime de nuevo: ¿una denuncia porque no hay obra pública? Esta gente no tiene cara», disparó.
De inmediato, Kicillof fue más lejos. «Ponele los videítos de Milei diciendo cero obra pública y que se vayan a pedirle al Presidente, que es parte de su partido político», lanzó. Luego agregó: «Dejen de hacer carancheo y vayan a pedirle que le devuelvan a la Provincia lo que le robó».
El gobernador también reconoció el deterioro estructural de la infraestructura hidráulica. «Obras hidráulicas históricas, como los acueductos, se han ido deteriorando y hay obras que hay que hacerlas de nuevo», explicó.
El telón de fondo: la obra pública que Nación frenó
La discusión no es nueva. Desde diciembre de 2023, la administración de Javier Milei decidió discontinuar la obra pública financiada por el Estado nacional. En cambio, la Casa Rosada planteó que las obras debían quedar en manos de las provincias, los municipios o el sector privado.
Para Kicillof, esa política trasladó a la Provincia responsabilidades que antes tenían participación nacional. El caso de Carlos Casares, en ese esquema, funciona como ejemplo concreto. La planta de tratamiento de líquidos cloacales es justamente una de las obras que la Nación dejó de ejecutar.
El acueducto Freich: $25 mil millones en juego
En paralelo a la tormenta política, la Provincia anunció obras concretas. Kicillof confirmó una inversión de $25 mil millones para el recambio del acueducto Freich, que conecta Carlos Casares con Pehuajó.
El ministro de Infraestructura bonaerense, Gabriel Katopodis, aportó detalles. La obra ya fue licitada y se firmó el contrato para el anticipo que permitirá iniciar los trabajos. Además, el proyecto tuvo una demora puntual: un permiso que debía otorgar Vialidad Nacional. Sin embargo, ese obstáculo ya fue resuelto.
A esa inversión se suman otros trabajos en proceso de licitación por unos $1.700 millones. Así, el cruce político quedó definido en dos frentes simultáneos: mientras LLA apunta a ABSA y a la gestión bonaerense, Kicillof empuja el debate hacia la obra pública nacional y la responsabilidad de Milei.


