Axel Kicillof cerró el 2025 con un gesto político fuerte: tras reunirse con la CGT, recibió en La Plata a las dos CTA y volvió a rechazar la reforma laboral que impulsa Javier Milei. El encuentro consolidó un frente sindical opositor y abrió la discusión sobre la unidad política en la Provincia.
La tarde en la Gobernación bonaerense tuvo un aire de continuidad política. Apenas unos días después de haber compartido mesa con la cúpula de la CGT, Axel Kicillof abrió las puertas de la Casa de Gobierno en La Plata para recibir a los dirigentes de las dos CTA. Hugo Yasky, referente de la CTA de los Trabajadores, y Hugo “Cachorro” Godoy, de la CTA Autónoma, llegaron con la intención de reforzar un mensaje común: la defensa de los derechos laborales frente a la iniciativa del presidente Javier Milei.
El encuentro se extendió por más de una hora y giró en torno a dos ejes centrales. Por un lado, el rechazo explícito a la reforma laboral que el oficialismo nacional busca instalar en el Congreso. Por otro, la necesidad de consolidar un frente sindical y político capaz de articular respuestas en un escenario de creciente conflictividad social. Kicillof, que ya había marcado su posición en la reunión con la CGT, volvió a insistir en que las modificaciones propuestas representan un retroceso en conquistas históricas de los trabajadores.
Los dirigentes sindicales coincidieron en que el momento exige unidad y coordinación. Yasky habló de “unificar la voz de los trabajadores” y Godoy remarcó que “no se trata solo de resistir, sino de construir alternativas”. La conversación incluyó también un repaso por la situación económica de la provincia, el deterioro salarial y la precarización que atraviesan amplios sectores.
La foto de Kicillof junto a las dos CTA, sumada a la que días atrás lo mostró con la CGT, busca enviar una señal clara: el gobernador bonaerense se posiciona como articulador de un bloque opositor que combina poder territorial y respaldo sindical. En el cierre del año, la estrategia apunta a llegar al debate parlamentario con un frente unido y capacidad de movilización en las calles.
La crónica deja en evidencia que la política bonaerense se mueve al ritmo de la tensión nacional. En La Plata, la unidad sindical se convirtió en bandera y la resistencia a la reforma laboral en punto de partida para un 2026 que promete ser de alta intensidad.


