El Gobierno provincial envió al Senado, por tercera vez, el proyecto para crear el Sistema Integrado de Salud de la Provincia de Buenos Aires (SIPBA), junto con la iniciativa para poner en marcha el Centro de Industria Farmacéutica Bonaerense. La reforma le da al Ministerio de Salud mayor poder de control sobre hospitales, obras sociales y prepagas, y busca reemplazar al laboratorio Tomás Perón por una estructura con más margen de producción.
La administración de Axel Kicillof volvió a poner sobre la mesa una de las reformas más ambiciosas de su gestión. El Poder Ejecutivo bonaerense remitió al Senado provincial el proyecto para crear el Sistema Integrado de Salud de la Provincia de Buenos Aires (SIPBA), acompañado de una segunda iniciativa para fabricar medicamentos, vacunas e insumos médicos desde el propio Estado.
Es el tercer intento del Gobierno provincial por conseguir respaldo legislativo para esta estrategia, que el ministro de Salud, Nicolás Kreplak, presentó como un mismo proceso de transformación: consolidar una red integrada de atención y ampliar la capacidad estatal para garantizar el acceso a tratamientos e insumos esenciales.
Qué busca ordenar el nuevo sistema integrado
El proyecto define al SIPBA como un esquema para organizar la red sanitaria provincial bajo principios de integración, equidad, continuidad de cuidados y eficiencia en el uso de los recursos. Entre sus objetivos declarados figuran garantizar el acceso igualitario a la atención médica, fortalecer la vigilancia epidemiológica y coordinar a los distintos subsectores de salud.
Uno de los puntos centrales es que la iniciativa fija expresamente el no arancelamiento de toda la trayectoria de atención dentro del subsistema público. El Ministerio de Salud, además, se mantendría como autoridad de aplicación, con facultades para dictar normas, habilitar establecimientos y aplicar sanciones que van desde apercibimientos hasta clausuras e inhabilitaciones.
Un artículo con fuerte potencial de impacto establece que, antes de habilitar nuevos establecimientos, servicios o tecnologías —públicos o privados—, va a ser necesaria una aprobación previa de la autoridad sanitaria provincial que certifique que existe una necesidad sanitaria real para esa incorporación. La idea, según el mensaje de elevación, es que el sistema crezca en función de la planificación epidemiológica y no de decisiones puramente comerciales.
Más control sobre obras sociales y prepagas
La reforma también apunta a los financiadores del sistema. El Ministerio de Salud tendrá que desarrollar mecanismos de evaluación sobre las obras sociales, el sistema nacional de seguro de salud y las empresas de medicina prepaga que operen en territorio bonaerense, mediante un nuevo Registro Provincial de Financiadores de Salud.
El proyecto organiza además la futura Red Bonaerense de Atención y Cuidados en Salud en tres niveles de complejidad —desde los centros de atención primaria hasta los establecimientos de alta complejidad— y habilita a que los prestadores privados se sumen a esa red bajo las condiciones que fije el Ejecutivo.
En el plano digital, la iniciativa crea el Sistema Provincial de Información en Salud y la Historia Clínica Electrónica Única bonaerense, con interoperabilidad obligatoria entre hospitales, clínicas y demás efectores.
El laboratorio estatal, la otra apuesta fuerte
En paralelo, el Gobierno reflotó el proyecto para crear el Centro de Industria Farmacéutica Bonaerense mediante una Sociedad Anónima con Participación Estatal Mayoritaria. Kreplak explicó que el actual laboratorio Tomás Perón tiene una estructura administrativa que limita su desarrollo, y que la nueva figura jurídica busca darle mayor flexibilidad de gestión.
El argumento oficial apunta directo a la formación de precios: el Gobierno provincial sostiene que algunos laboratorios con fuerte posición de mercado tienen capacidad para fijar valores muy por encima de sus competidores, y que una empresa pública de producción farmacéutica podría contribuir a evitar esos sobreprecios. Kreplak citó como antecedente experiencias similares que ya funcionan en Santa Fe, Córdoba y San Luis.
Impacto en La Plata
Como sede del Ministerio de Salud bonaerense y de buena parte de la red de hospitales provinciales, La Plata queda en el centro de cualquier reorganización del sistema sanitario que finalmente se apruebe: la ciudad concentra tanto la instancia de decisión política como una porción relevante de los efectores que la reforma busca poner bajo un mismo esquema de coordinación.
Así las cosas, después de dos intentos legislativos sin éxito, el Gobierno bonaerense vuelve a jugar sus cartas en el Senado con la expectativa de conseguir esta vez el respaldo político necesario. El resultado de esa discusión, en las próximas semanas, va a definir si la salud pública bonaerense encara la reorganización estructural que Kicillof y Kreplak vienen impulsando desde el inicio del Plan Quinquenal 2023-2027.


