Viernes 26 de junio de 2026
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La actividad económica de La Plata profundiza su caída y el ajuste estatal se vuelve protagonista

El Indicador de Actividad Económica de La Plata (IAELAP), que elabora desde hace una década el Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP, volvió a marcar terreno negativo. La city bonaerense cerró el primer trimestre de 2026 con una contracción del 1,1% respecto del mismo período del año anterior, y dejó atrás el envión de crecimiento que había sostenido buena parte de 2025.

El dato no es menor si se lo compara con la serie histórica. El nivel de actividad quedó 3,5 puntos por debajo del primer trimestre de 2023 y, todavía más grave, 11,3 puntos por debajo del registrado en 2018. Es decir, la economía local no solo no logra crecer, sino que sigue lejos de recuperar el terreno perdido en los últimos años.

El Estado, motor apagado de la economía platense

Si hay un dato que explica el desempeño negativo de La Plata es el peso de la administración pública. Por la cantidad de empleados estatales que tiene la ciudad, cualquier retroceso en ese sector golpea de lleno al indicador general. Y la administración pública arrastra una trayectoria negativa desde comienzos de 2024, sin señales de reversión.

El correlato salarial es contundente. El salario estatal real cayó 3,6% interanual durante el primer trimestre, mientras que el del sector privado retrocedió 2,2%. La comparación con 2023 agrava el panorama, los sueldos públicos acumulan una pérdida del 22,4% en términos reales, mientras que los privados se ubican 7,9% por debajo. La caída del poder adquisitivo de los empleados estatales, que en una ciudad con la impronta administrativa de La Plata representan una porción central del consumo, terminó arrastrando al resto de la economía local.

El comercio, tres años sin encontrar piso

El otro gran protagonista de la crisis es el comercio. La rama registró una caída interanual de 6,9% durante el primer trimestre, golpeada por la pérdida de poder adquisitivo de trabajadores estatales y privados y por la falta de recuperación del consumo masivo.

El comercio minorista, el segmento más sensible al bolsillo de los platenses, acumula doce trimestres consecutivos de baja, una racha que arrancó a comienzos de 2023 y que todavía no muestra señales de freno. El mayorista también permanece en terreno negativo, aunque con una desaceleración en el ritmo de caída respecto del trimestre anterior.

Un dato adicional confirma el deterioro del sector, el consumo eléctrico de los comercios platenses cayó 3,4% interanual, mientras que el uso residencial creció 4,2% y el industrial subió 3%. Los locales comerciales fueron la única categoría con consumo eléctrico en baja, un indicador que suele anticipar cierres y reducción de horarios de atención.

El fin de los motores que sostuvieron 2025

Durante buena parte del año pasado, dos sectores habían logrado compensar la debilidad del comercio y la administración pública, el comercio automotor y los servicios inmobiliarios. Ese colchón se terminó. El sector automotor, que venía siendo uno de los principales impulsores del crecimiento, comenzó a desacelerarse a fines de 2025 y terminó el primer trimestre de este año con una contracción interanual del 9%, según el detalle que recogió El Día sobre el mismo informe.

La actividad inmobiliaria, que había repuntado con fuerza gracias al regreso del crédito hipotecario, también perdió impulso y cayó 3,6%, afectada por la moderación de las escrituraciones tras el impacto inicial de esa reactivación crediticia. A esto se suma la construcción, que retrocedió 5,7% interanual por el encarecimiento de los costos en relación con el valor de venta de las propiedades, con caídas visibles en los permisos de obra y el empleo del sector.

Una paradoja en el mercado laboral

Pese al deterioro generalizado de la actividad, los indicadores de empleo mostraron una señal aparentemente contradictoria. Según la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, la tasa de empleo en el Gran La Plata creció 1,7 puntos porcentuales respecto del primer trimestre de 2025 y el desempleo bajó de 8,7% a 7,8%.

Los propios investigadores universitarios piden cautela con ese dato. El volumen total de ocupados todavía se encuentra por debajo de los niveles de 2023, lo que sugiere que la mejora en la tasa de desempleo responde más a una recomposición de la fuerza laboral que a una genuina creación de puestos de trabajo de calidad.

Las pocas luces en un panorama mayormente gris

No todo el informe es negativo. Seis sectores mostraron variaciones positivas durante el trimestre. El sector primario, que incluye ganadería y el cordón hortícola platense, creció 27,4%, y el sector financiero avanzó 7,4%. La industria manufacturera, impulsada principalmente por la producción de aluminio, logró un alza del 1% interanual, acompañada por un aumento del 3% en su consumo eléctrico.

Sin embargo, los propios autores del estudio remarcan que la industria mantiene un comportamiento pendular, sin consolidar una recuperación sostenida. Esos avances sectoriales, aunque reales, resultaron insuficientes para compensar el peso que tienen la administración pública y el comercio en la estructura productiva de la ciudad.

El cuadro que deja el primer trimestre de 2026 confirma que la recuperación de 2025 fue, al menos en La Plata, más frágil de lo que parecía. Con el Estado y el comercio todavía sin encontrar un piso, la pregunta que queda abierta es cuánto tiempo más puede sostenerse una economía local que depende cada vez más de sectores que, por su tamaño, no alcanzan para traccionar al conjunto.

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