El oficialismo sostiene que un “plan de desestabilización” impulsado por sectores kirchneristas frena la desaceleración de precios. A la presión interna se suman factores externos como la guerra en Medio Oriente, que impactan en las proyecciones de Javier Milei.
En la Casa Rosada aseguran que la inflación no logra quebrar su tendencia por lo que denominan el “Riesgo K”. Según el Gobierno, el “plan de desestabilización” iniciado en las elecciones de 2025 repercute directamente en la economía y mantiene la medición en niveles altos. El último informe del INDEC, correspondiente a febrero, marcó un 2,9%, cifra que se repite desde hace meses sin mostrar una baja significativa.
Factores estacionales y externos
Fuentes oficiales señalan que rubros estacionales como alimentos frescos y educación presionan sobre el índice de marzo, lo que anticipa un escenario más complejo. A ello se suma la guerra en Medio Oriente, que altera las perspectivas de Milei respecto a una baja sostenida de la inflación, al impactar en precios internacionales de energía y alimentos.
El relato oficial y la credibilidad
El presidente Javier Milei, en su última entrevista, insistió en que la inflación se mantiene por factores políticos más que económicos. En Balcarce 50, la preocupación es que el índice cruce la barrera psicológica del 3%, lo que tendría un efecto devastador sobre expectativas y credibilidad del plan económico.
Un marzo bajo tensión
La renuncia de Marco Lavagna al frente del INDEC en febrero sumó incertidumbre sobre la medición oficial, generando ruido en la comunicación del Gobierno. En este contexto, el oficialismo busca reforzar su narrativa: la inflación no baja por la acción de sectores opositores y por factores externos que escapan al control local.


