El salario docente universitario se encuentra en su nivel más bajo desde 1983. El ajuste fiscal impulsado por el Gobierno nacional profundizó una crisis salarial que ya llevaba años y hoy impacta de lleno en las universidades públicas, con ingresos que en muchos casos quedan por debajo de la línea de pobreza.
Con los datos de inflación consolidados a fines de 2025, el deterioro del poder adquisitivo se consolidó y encendió alarmas en todo el sistema universitario. La caída no solo afecta las condiciones de vida de los docentes, sino que también pone en tensión la continuidad y la calidad de la educación superior estatal, un eje clave para ciudades universitarias como La Plata.
El salario docente universitario, en mínimos históricos
Un informe del Laboratorio del Salario de la Docencia Universitaria (LSDU), elaborado con datos de distintas universidades del país, advirtió que el poder adquisitivo actual se ubica por debajo de cualquier registro de los últimos veinte años.
Según el estudio, la gestión actual profundizó una depreciación acelerada del salario sobre una base que ya era históricamente baja. Esa combinación derivó en la ruptura del piso salarial que se había sostenido incluso en contextos económicos adversos, llevando a la docencia universitaria a su peor momento desde el retorno de la democracia.

Una década de pérdida salarial acumulada
El deterioro salarial no es un fenómeno reciente. Entre 2015 y 2025, la pérdida acumulada equivale a más de 57 salarios actuales, una cifra que refleja el impacto sostenido del ajuste sobre los ingresos docentes.
Durante el gobierno de Mauricio Macri, la caída salarial fue equivalente a 12 salarios actuales. Ese piso no logró revertirse durante la gestión de Alberto Fernández, cuando la pérdida acumulada alcanzó los 21,2 salarios, dejando un rojo final de 11,7 salarios actuales.
Con la llegada de Javier Milei al poder, el proceso volvió a acelerarse. Solo desde el inicio del actual gobierno, el recorte ya representa una pérdida equivalente a 8,7 salarios, en línea con la política de ajuste fiscal impulsada por La Libertad Avanza.

El impacto del ajuste bajo el actual gobierno
El LSDU remarcó que durante los primeros dos meses de la actual gestión el desplome del poder adquisitivo fue mayor al registrado en los dos gobiernos anteriores. Si bien entre febrero y octubre de 2024 se registró una recomposición parcial, esta fue lenta y discontinua.
En ese período, la recuperación salarial apenas alcanzó siete puntos en nueve meses. Luego, una nueva caída volvió a perforar el mínimo alcanzado al inicio del mandato, consolidando el retroceso.
Para sostener el poder adquisitivo de noviembre de 2023, el salario docente universitario debería incrementarse cerca de un 50%. Para recuperar el nivel de ingresos de noviembre de 2015, la recomposición necesaria supera el 95%.
Salarios docentes por debajo de la línea de pobreza
La crisis salarial se refleja con claridad al comparar los ingresos con la canasta básica total. Según el relevamiento del LSDU, numerosos cargos con dedicación exclusiva de 40 horas semanales no superan la línea de pobreza definida por el INDEC para un hogar tipo 2, estimada en torno a los $1.300.000.
Entre los casos relevados figuran:
- Ayudante de primera con dedicación exclusiva y 20 años de antigüedad: $1.242.887
- Jefe de trabajos prácticos con dedicación exclusiva y 15 años de antigüedad: $1.264.858
- Profesor adjunto con dedicación exclusiva y 10 años de antigüedad: $1.299.251
- Profesor asociado con dedicación exclusiva y 5 años de antigüedad: $1.284.442
- Profesor titular con dedicación exclusiva: $1.250.305
Los datos muestran que incluso cargos jerárquicos y con trayectoria quedan por debajo o apenas rozan el umbral de pobreza.
Universidades públicas en tensión y riesgo de vaciamiento
En este escenario, el ajuste aplicado se aleja del discurso oficial centrado en el recorte de privilegios y se concentra, en los hechos, sobre uno de los pilares de la movilidad social en la Argentina: la educación pública.
Sin anuncios formales de privatización, pero con políticas que deterioran de forma persistente las condiciones laborales, el sistema universitario enfrenta un proceso de vaciamiento silencioso. La consecuencia inmediata es la salida de docentes hacia el sector privado en busca de mejores ingresos.
A mediano plazo, el riesgo es más profundo: pérdida de calidad académica, debilitamiento de la investigación y un cuestionamiento creciente del rol social de las universidades nacionales, una problemática que impacta de lleno en la Universidad Nacional de La Plata y en toda su comunidad educativa.


