En un año que empieza a delinear las estrategias de las principales fuerzas con proyección electoral para 2027, La Libertad Avanza (LLA) activó su mesa política bonaerense con una señal clara: busca posicionarse como actor central en la política de La Plata y aspirar a gobernar la Provincia de Buenos Aires. El primer encuentro de esa hoja de ruta se realizó en la capital provincial bajo el liderazgo de Sebastián Pareja, diputado nacional y presidente de LLA en Buenos Aires, con definiciones que revelan ambición y líneas de fricción internas que pueden condicionar el camino electoral.
La Plata como punto de partida estratégico
La reunión política que encabezó Pareja en La Plata no fue un acto simbólico: fue la primera de varias previstas en distintos municipios bonaerenses para consolidar un tejido territorial útil para competir en 2027. Según el propio dirigente, el armado libertario arrancó en la capital provincial “por la importancia que tiene (…) y porque es una ciudad que nos permite pensar que tenemos posibilidad de ganarla y de gobernarla”.
Este objetivo refleja una lectura estratégica: La Plata es un distrito con alta concentración de electores con perfil urbano, educativo y administrativo, y su control político suele traducirse en impulso territorial y en visibilidad hacia el interior. Convertir la ciudad en un bastión de LLA puede ofrecer efectos multiplicadores hacia municipios vecinos y secciones electorales clave de la provincia.
Pareja también relativizó la interpretación negativa del resultado electoral bonaerense de septiembre pasado, que fue percibida como un revés para el espacio. Para él, el desempeño —aunque lejos de expectativas— fue “la mejor elección en las 24 provincias”, un argumento que busca reconfigurar la narrativa del espacio de derrota a consolidación.
Una meta ambiciosa: gobernar Buenos Aires
La declaración de intención de LLA de disputar la gobernación bonaerense en 2027 marca el objetivo central del plan político libertario en el principal distrito electoral del país. Pareja afirmó que “a partir de 2027, La Libertad Avanza gobierna la provincia de Buenos Aires”, en una apuesta por desplazar al peronismo tradicional que domina el poder provincial desde hace décadas.
Aunque todavía sin nombres confirmados para una eventual candidatura a gobernador, Pareja subrayó que la elección quedará supeditada a la decisión de Javier Milei, presidente de la Nación y figura política hegemónica del espacio. Esta lógica centraliza la definición de candidaturas en la órbita presidencial, lo que puede generar tensiones entre los armadores territoriales que buscan protagonismo y la conducción política nacional.
Agenda de reforma: promesas y desafíos reales
Más allá del objetivo político electoral, la dirigencia libertaria comenzó a instalar una agenda de reformas estructurales que pretende convertir en ejes de campaña para 2027. Entre los puntos que circulan en el plano partidario se mencionan:
- La posibilidad de reformar la Constitución provincial y avanzar hacia una Legislatura unicameral.
- Cambios en el sistema electoral, con propuestas como la boleta única de papel.
- Recortes del tamaño del Estado provincial y reorganización administrativa profunda.
- Promoción de reformas en seguridad y propiedad privada.
Estas propuestas, de cristalizarse, implicarían un giro político y administrativo significativo en Buenos Aires y dibujan un proyecto que, si bien resuena con la base libertaria, debe ser articulado con realidades económicas y sociales que preocupan a amplios sectores de la sociedad bonaerense.
Tensiones internas: la fractura que puede costar caro
Dos notas predominan en el análisis de la coyuntura libertaria: por un lado, la estructura formal de conducción encabezada por Pareja y respaldada por Karina Milei; por el otro, un núcleo militante digitalizado y rebelde, autodenominado “Las Fuerzas del Cielo”, que responde a figuras como Daniel Parisini y Agustín Romo.
La disputa se hizo visible en eventos como la denominada “Derecha Fest” en Mar del Plata, donde Pareja fue recibido con silbidos, insultos y cánticos críticos por parte de militantes afines a ese sector. Según reportes, grupos de tuiteros y activistas reprocharon a Pareja su rol en el armado político y su estilo de liderazgo, en una escena que dejó al desnudo grietas que habían sido reprimidas tras las últimas elecciones.
Ante estas críticas, Pareja lanzó una advertencia concreta: quienes ventilasen diferencias públicas que puedan dañar la imagen del espacio o del propio Presidente podrían quedar fuera de La Libertad Avanza. Este intento de cortar por lo sano revela tanto la determinación de ordenar el partido como la fragilidad actual de su cohesión interna, que hoy combina dirigentes orgánicos, militantes digitales y líderes territoriales con intereses parcialmente divergentes.
El desafío de las alianzas: PRO y UCR en la ecuación
El escenario electoral bonaerense de cara a 2027 no se define solo en términos de protagonismo interno de LLA. Un factor clave es la relación con fuerzas tradicionales como Juntos por el Cambio – PRO y la Unión Cívica Radical (UCR). Hasta ahora, el vínculo con el PRO ha sido ambiguo y marcado por tensiones y desconfianza, especialmente tras acuerdos legislativos que libertarios interpretaron como concesiones al gobierno provincial peronista.
En La Plata y otros municipios, ha habido movimientos informales de diálogo entre LLA, PRO y UCR, impulsados por dirigentes locales para explorar una alternativa amplia contra el peronismo de cara a 2027. Aunque sin definiciones concretas de alianzas, estas conversaciones abren la posibilidad de un frente ampliado, siempre que las diferencias estratégicas e identitarias se superen.
¿Qué implica este escenario para La Plata?
Para la audiencia platense, este armado político significa que La Plata podría convertirse en uno de los principales campos de prueba de las aspiraciones libertarias. La disputa local por la intendencia —la ciudad es uno de los distritos más poblados del país y un termómetro de opinión pública— será un primer indicador de la capacidad de LLA para competir no solo con el peronismo, sino también para tejer alianzas que trasciendan las tensiones internas y externas.
En definitiva, La Libertad Avanza avanza —con ambiciones claras, agenda reformadora y un mapa de tensiones que puede torcer sus perspectivas si no se resuelve estratégicamente— hacia un 2027 que promete ser definido por debates profundos sobre el rol del Estado, la gestión municipal y provincial, y la articulación de fuerzas políticas más allá de los límites tradicionales de la política bonaerense.


