La primera semana completa de 2026 comienza en La Plata con señales claras de estabilidad meteorológica. Tras varios días de calor intermitente y nubosidad variable, el clima entra en una fase más previsible: temperaturas en ascenso, pocas chances de lluvias y condiciones que acompañan la vuelta a la rutina. Sin embargo, este escenario local funciona también como anticipo de un panorama más amplio que empieza a preocupar a los especialistas: el impacto del fenómeno La Niña sobre el verano argentino.
Este domingo la ciudad amaneció fresca, con una mínima cercana a los 10°C en el casco urbano y una jornada dominada por el sol. La temperatura máxima ronda los 23°C, con viento leve del este y sureste. Un respiro térmico que, según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), será breve.
El lunes las marcas comienzan a subir: cielo mayormente despejado, mínima de 15°C y máxima en torno a los 28°C. El ambiente se mantiene agradable y estable, sin lluvias en el radar. Para el martes y el miércoles se espera mayor nubosidad y un incremento de la humedad, con máximas que rozan los 29 y 30°C. Aunque aparece una chance muy baja de lloviznas aisladas, el pronóstico sigue inclinándose por días secos y calurosos.
El jueves trae un leve alivio térmico, con máximas de 25°C y algo más de viento, mientras que el viernes se presenta gris pero sin precipitaciones. El sábado, en tanto, vuelve el sol y las condiciones ideales para actividades al aire libre, con temperaturas cercanas a los 26°C.
La señal de fondo: menos lluvias y más calor
Este patrón de estabilidad y calor moderado se inscribe en un contexto climático más amplio. Los modelos meteorológicos indican que Argentina atraviesa la influencia de La Niña, un fenómeno que suele reducir las precipitaciones y potenciar las temperaturas, especialmente en el centro y este del país, donde se encuentra La Plata.
El meteorólogo Mauricio Saldívar, de Meteored Argentina, advierte que las condiciones actuales de La Niña “están presentes y probablemente persistan durante el verano”, con una transición recién hacia el otoño. En ese marco, se esperan lluvias por debajo del promedio entre diciembre y febrero, combinadas con temperaturas elevadas que no dan tregua, incluso en escenarios históricamente más moderados.

El calentamiento global agrega un condimento extra: aun bajo eventos de La Niña, el calor alcanza valores altos y sostenidos. En términos prácticos, esto implica veranos más largos, más secos y con olas de calor más frecuentes, un combo que impacta tanto en la vida cotidiana como en sectores clave de la economía.
Río de la Plata y sequía: una advertencia que se repite
La falta de lluvias no solo se siente en el termómetro. Por cuarto año consecutivo, la cuenca del Río de la Plata figura entre las más comprometidas de Sudamérica por riesgo de sequía, según el último informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). El documento señala una fuerte reducción en el almacenamiento de agua, una tendencia que se repite desde 2020.

El investigador del Instituto Nacional del Agua (INA), Juan Borús, explica que el comportamiento de los ríos de la región es cada vez más errático. Bajantes pronunciadas, crecidas rápidas y lluvias intensas concentradas en cortos períodos complican los pronósticos y la planificación. En los últimos meses, la Prefectura Naval Argentina registró en varias oportunidades niveles negativos del Río de la Plata, una señal que preocupa en ciudades ribereñas como La Plata, Berisso y Ensenada.
Aunque el caudal tuvo repuntes puntuales, los especialistas coinciden en que la tendencia general sigue condicionada por el clima regional. El Paraná, uno de los principales aportantes del Río de la Plata, mantiene niveles bajos, con leves mejoras atadas a lluvias aisladas.
Un verano que exige atención
Para el turismo, el escenario ofrece ventajas: más días de sol y menos lluvias en destinos de la costa atlántica, las sierras y la Patagonia. Pero para el abastecimiento de agua, la producción agropecuaria y la gestión urbana, el desafío es mayor.
En La Plata, el arranque de 2026 combina buen clima y temperaturas en ascenso. El trasfondo, sin embargo, invita a mirar más allá del pronóstico semanal: el verano se perfila intenso, con menos lluvias y más calor, y vuelve a poner en agenda la necesidad de adaptarse a un clima cada vez más extremo. El pronóstico manda, pero la realidad climática ya no da margen para distracciones.


