Sábado 7 de febrero de 2026
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La presidencia de Kicillof oficializa su liderazgo provincial y lo proyecta a nivel nacional

La nominación de Axel Kicillof como presidente del PJ bonaerense cristaliza un liderazgo que ya ejercía de facto en la provincia y lo habilita a jugar en la política nacional. El acuerdo con Máximo Kirchner y los intendentes evita una interna y redefine el mapa del poder peronista en el distrito clave del país.

Por Rubén D. Bárcena

La conducción del PJ bonaerense por parte de Kicillof no sorprende: desde su llegada a la gobernación en 2019, se convirtió en el referente central del peronismo provincial. Su rol como articulador entre La Cámpora y los intendentes del conurbano lo posicionó como figura inevitable en la mesa de decisiones. La presidencia partidaria solo oficializa lo que ya era evidente: su liderazgo en el territorio más decisivo electoralmente.

Una investidura con alcance nacional

El acuerdo que lo llevó a la presidencia, con Verónica Magario y Federico Otermín en la vicepresidencia, le otorga una investidura que trasciende la provincia. Conducir el PJ bonaerense significa tener voz propia en el escenario nacional y capacidad de interlocución con otros justicialismos provinciales. Es un paso que lo proyecta hacia 2027 y lo instala como actor de peso en la discusión sobre el futuro del peronismo.

De la gestión técnica al cuerpo político

Hasta ahora, Kicillof había cultivado un perfil de gestor, muchas veces refugiado en el papel defensivo frente a las tensiones internas. La presidencia partidaria lo obliga a abandonar esa comodidad: deberá asumir costos, enfrentar disputas y poner el cuerpo en la conducción. El peronismo bonaerense no se conduce desde la queja, sino desde la presencia activa en la arena política.

Unidad y frentismo

La designación de Kicillof es también un gesto de unidad. Evita una interna con Máximo Kirchner y los intendentes, reparte poder y abre la posibilidad de construir un frentismo amplio. La clave será si logra transformar esa unidad táctica en un proyecto político capaz de trascender la provincia y disputar la escena nacional.

Un lugar estratégico


La presidencia de Kicillof en el PJ bonaerense es lógica porque oficializa su liderazgo provincial. Pero también es estratégica: lo proyecta nacionalmente, lo obliga a asumir costos y lo coloca en el centro de la disputa por el futuro del peronismo. El desafío será si logra pasar de la gestión técnica a la construcción de un liderazgo político con alcance nacional.

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