Domingo 9 de agosto de 2026
Domingo 9 de agosto de 2026
loader-image
temperature icon 13°C

La UNLP probó que una mala experiencia en redes sube la ansiedad de inmediato

Investigadoras del Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales (CEDLAS) de la Universidad Nacional de La Plata demostraron que las experiencias adversas en redes sociales generan un aumento inmediato de la ansiedad en los estudiantes universitarios. El estudio desafía además la lógica habitual del debate sobre salud mental digital. El problema no es solo cuántas horas se pasa conectado: también importa qué sucede durante esas horas.

Cómo se diseñó la investigación

El trabajo fue realizado en febrero de 2026 por María Laura Alzúa, Azul Menduiña y Milagros Onofri, quienes analizaron a más de 500 estudiantes ingresantes de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP. Para medirlo, las investigadoras diseñaron un experimento controlado y aleatorio. Dividieron a los participantes en dos grupos. Un grupo fue expuesto a experiencias negativas habituales en plataformas digitales. El otro recibió estímulos neutros, como tutoriales de cocina o anuncios publicitarios.

Inmediatamente después de la exposición, evaluaron los niveles de ansiedad mediante el State-Trait Anxiety Inventory (STAI), una escala reconocida internacionalmente. Los resultados mostraron que quienes habían enfrentado situaciones adversas registraron un aumento promedio de 0,09 desviaciones estándar respecto al grupo de control. El incremento se produjo incluso cuando las situaciones eran hipotéticas y la exposición había sido breve.

Qué situaciones generaron más ansiedad

Las experiencias incluidas en el experimento reflejan dinámicas cotidianas dentro de las plataformas digitales. Entre los escenarios analizados se incluyeron publicar contenido y no recibir reacciones, recibir comentarios negativos, observar contenido altamente idealizado, encontrarse con un video generado por inteligencia artificial sobre uno mismo y ser ignorado por amigos en la red.

Todos esos estímulos fueron suficientes para modificar el estado emocional de los participantes. Además, uno de los resultados más llamativos fue la diferencia según género. El impacto en la ansiedad fue mayor en los varones, en contraste con buena parte de la literatura previa, que suele registrar efectos más pronunciados en mujeres. Las investigadoras plantearon que una posible explicación es que las mujeres podrían estar más habituadas a ese tipo de experiencias digitales o presentar niveles basales de ansiedad más elevados, lo que reduciría el margen de aumento ante nuevos estímulos.

Cuánto tiempo pasan en redes los jóvenes platenses

El estudio también relevó los hábitos de uso entre los estudiantes universitarios analizados. El 60% informó pasar más de cuatro horas diarias en redes sociales durante los días hábiles. Esa proporción ascendió al 72% durante los fines de semana. Por su parte, el 28% superó las seis horas de uso diario en días hábiles y el 40% en días no laborables.

En ese contexto de alta conexión, los datos refuerzan la relevancia del hallazgo central. No alcanza con pensar en cuánto tiempo se pasa en las plataformas. También es necesario considerar qué tipo de experiencias ocurren dentro de ellas.

Más allá del tiempo de pantalla

Las conclusiones del trabajo cuestionan el enfoque dominante en el debate sobre bienestar digital, que suele centrarse en reducir las horas de uso. En cambio, la investigación del CEDLAS-UNLP propone poner el foco en la calidad del contenido consumido y en los mecanismos concretos que vinculan las dinámicas digitales con la ansiedad.

Desde esa perspectiva, el estudio destaca la necesidad de desarrollar políticas públicas, estrategias educativas y herramientas de acompañamiento que contemplen no solo el tiempo de exposición, sino también la naturaleza de las interacciones que ocurren mientras los jóvenes están conectados.

Scroll al inicio