La Unión Tranviarios Automotor (UTA) ratificó el estado de alerta ante el fracaso de las últimas negociaciones salariales con las cámaras empresarias del transporte de pasajeros y advirtió que podría concretarse una medida de fuerza en las próximas semanas si no hay avances significativos en su reclamo por recomposición de salarios y mejores condiciones laborales para los choferes de colectivos y micros.
El último encuentro paritario, celebrado de forma virtual, finalizó sin acuerdo luego de que las empresas ofrecieran un aumento cercano al 1%, cifra que el gremio liderado por Roberto Fernández calificó como insuficiente y una “burla” frente a la inflación acumulada y el atraso salarial que vienen sufriendo los trabajadores.
Choferes en alerta, usuarios preocupados
Desde la UTA ratificaron que no tolerarán pagos atrasados ni fraccionados de salarios o aguinaldos y mantendrán el estado de alerta hasta la próxima audiencia prevista para el martes 20 de enero. Si no se registran avances concretos, el sindicato advirtió que activará medidas de fuerza que podrían afectar al transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y otras localidades del país.
La postura del gremio refuerza una tendencia que ya se vio a lo largo de 2025 en diferentes conflictos salariales con la UTA, donde el reclamo por recomposiciones frente a la inflación y la negociación por el pago completo y en tiempo de los salarios fue un eje central.
El conflicto detrás de la posible medida de fuerza
Del otro lado de la mesa, las cámaras empresarias del transporte –entre ellas AAETA, CEAP, CETUBA, CTPBA y CEUTUPBA– mantienen un diagnóstico crítico de la situación económica del sector. Argumentan que la caída de subsidios, la composición de costos y los ingresos tarifarios les impiden ofrecer aumentos significativos sin asistencia estatal, situación que, según sus propios informes, tiene alrededor del 40% de las empresas al borde de la quiebra.
El transporte público de pasajeros en Argentina vive un contexto de alta tensión: tarifas que no se ajustan a los costos reales, dependencias de subsidios estatales y paritarias que no logran cerrar acuerdos que satisfagan a choferes y empresarios por igual. Este combo se traduce en un clima propenso a conflictos laborales y posibles interrupciones del servicio.
Qué implica para La Plata y la región
Aunque todavía no hay confirmación oficial de fechas o modalidades de paro, los platenses y el conjunto de usuarios del transporte urbano e interurbano deben seguir con atención este conflicto. Un eventual paro de colectivos o micros no sólo impactaría en la movilidad diaria de miles de personas sino que también podría influir en la logística y en los tiempos de circulación en sectores clave de la economía local.
La UTA ya anticipó que mantendrá la presión si no se respetan los plazos de pago de salarios ni se actualizan las condiciones laborales de sus afiliados. La próxima reunión del 20 de enero aparece como una fecha clave para diseñar el camino a seguir en un conflicto que vuelve a poner sobre la mesa la delicada situación del transporte público argentino.


