Viernes 15 de mayo de 2026
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Llegan menos pero se quedan más: la paradoja del sector hotelero platense en el primer trimestre

Un informe de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP muestra que las pernoctaciones en los hoteles de la ciudad crecieron 13,9% interanual entre enero y marzo, pese a una caída del 9,5% en la cantidad de viajeros. La explicación: estadías más largas, impulsadas por extranjeros y viajes de negocios.

Tarifas que pierden contra la inflación, empleo en alza con mayoría de mujeres y un dato que enciende la alarma: los empresarios hoteleros muestran el peor índice de expectativas en años, en línea con el resto del comercio platense.

El sector hotelero de la capital provincial atraviesa un momento contradictorio. La nueva edición del informe Encuesta Hoteles La Plata (EHLap) —elaborado por el Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial junto al Instituto de Investigaciones Económicas y el Instituto de Investigaciones en Turismo de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP— muestra un primer trimestre con números mejores en actividad, ocupación y empleo, pero con un trasfondo que preocupa al sector: caída de viajeros, tarifas que pierden contra la inflación y expectativas empresariales en zona de pesimismo.

El estudio, parte del Indicador de Actividad Económica de La Plata (IAELap) y del Indicador de Actividades Turísticas (IATurLap), aporta la radiografía más completa que tiene la ciudad sobre el sector y permite leer mucho más que un dato turístico aislado: explica cómo se reordena el flujo de viajeros, qué cambia en el modelo de negocio hotelero y por qué los empresarios sienten que la mejora se diluye en el bolsillo.

La paradoja: más pernoctaciones, menos turistas

El dato más llamativo del informe es la combinación de dos tendencias opuestas. Durante el primer trimestre de 2026, las pernoctaciones —es decir, el total de noches ocupadas— crecieron 13,9% interanual. Pero al mismo tiempo, la cantidad de viajeros cayó 9,5% interanual.

¿Cómo se explica que vengan menos personas pero se ocupen más camas? Por una estadía promedio que se alargó. Si en el primer trimestre de 2025 cada viajero se quedaba en promedio una noche, en el mismo período de 2026 esa cifra pasó a 1,3 noches por viajero. Enero fue el mes más alto del trimestre con 1,4 noches.

El dato refuerza una tendencia que el sector hotelero platense viene marcando hace meses: la ciudad funciona cada vez menos como destino de turismo masivo de fin de semana y cada vez más como plaza de turismo corporativo, viajes de salud y movimiento de extranjeros que se quedan varios días.

Negocios al frente: el 41% de los viajeros vino a trabajar

Los motivos del viaje confirman ese rediseño del perfil hotelero local. Durante el primer trimestre de 2026, el 41% de los viajeros se hospedó por motivos de Negocios, el 24% lo hizo por Ocio, un 16% por razones de Salud, un 10% por Congresos y un 8% por Estudios.

El peso de la categoría Negocios es especialmente alto si se lo compara con la media histórica de la encuesta. La Plata, como sede del aparato administrativo provincial, gobierno municipal y polo universitario, atrae viajes corporativos, consultorías, trámites administrativos y reuniones técnicas. Es ese flujo profesional el que sostiene buena parte de la facturación hotelera.

A esto se le suma un componente que pesa cada vez más: la Salud. Con un sistema sanitario que combina hospitales públicos referentes, centros de alta complejidad y consultorios especializados, La Plata recibe pacientes que viajan desde otras provincias por tratamientos, estudios o cirugías programadas.

Crece el peso de los extranjeros

El otro dato relevante es el cambio en el origen geográfico de los viajeros. Durante el primer trimestre de 2026, el desglose fue:

  • Provincia de Buenos Aires: 43%
  • CABA: 27%
  • Otras provincias: 16%
  • Países limítrofes: 8%
  • Países no limítrofes: 7%

Sumados, los extranjeros representaron el 15% del total, una proporción que crece respecto del 10% que se había registrado el año anterior. Es uno de los factores que explican el alargamiento de las estadías: el turista internacional suele quedarse más días que el viajero local.

El dato tiene implicancias económicas concretas. Cada huésped extranjero suele dejar más facturación —en gastronomía, transporte, cultura y compras— que un viajero argentino que se hospeda una sola noche. La región empieza a captar parte de ese flujo, aún limitado pero creciente.

Más camas ocupadas, menos plazas disponibles

La tasa de ocupación es el otro indicador que mejoró. La ocupación de plazas alcanzó el 31,1% durante el primer trimestre, frente al 26,1% del mismo período del año anterior. Marzo cerró con 34%, dos puntos por encima del marzo de 2025.

La explicación técnica suma una capa más. Las plazas disponibles cayeron 4,5% interanual, lo que indica que parte de la oferta hotelera retiró camas o redujo capacidad. Es decir, la ocupación crece no solo por más demanda real, sino también por una oferta más ajustada.

La ocupación de habitaciones también mejoró: 29,7% en el trimestre versus 28,8% del año anterior, con 34% en marzo (dos puntos por debajo del 36% de marzo 2025).

Tarifas que pierden contra la inflación

Detrás de los datos positivos en actividad aparece, sin embargo, una variable que enciende las alarmas en la rentabilidad del sector. En marzo, la tarifa promedio creció 18% interanual, muy por debajo del 32,8% que marcó el IPC del INDEC para el mismo período. Eso implica una caída real del precio cobrado por habitación.

Y, lo más sensible: la tarifa por noche se redujo 7,2% respecto del trimestre anterior. Es decir, los hoteles tuvieron que bajar precios para sostener el flujo.

El comportamiento es lógico en un contexto de caída del consumo y atraso de salarios reales. Los hoteles que compiten con plataformas de alquiler temporario, departamentos turísticos y opciones para-hoteleras —Airbnb, hostels, hospedajes— deben ajustar precios para no perder demanda. La consecuencia es que el dinamismo en pernoctaciones no se traduce automáticamente en mejor rentabilidad por habitación.

El empleo crece y la mayoría sigue siendo femenina

El sector hotelero sumó puestos de trabajo en el primer trimestre. La cantidad de empleados aumentó 1,8% interanual en el promedio del período, con un crecimiento más fuerte en marzo (7% i.a.).

Otro dato que el informe destaca es la composición de género. El 57% de los ocupados en el sector son mujeres, una proporción que se mantiene estable y refleja la fuerte presencia femenina en los puestos de recepción, ama de llaves, administración y gerencia de hoteles.

En un escenario donde el comercio platense perdió 5% de empleo en el mismo trimestre y los cierres se multiplican, que el sector hotelero genere puestos —aunque sea en pequeña proporción— es un dato relevante. Lo opuesto suele ser cierto: cuando una región atraviesa una crisis amplia, el turismo y los servicios suelen ser los primeros en ajustar.

El termómetro que apaga el optimismo

Si los datos duros mostraron luces, el indicador que mira hacia adelante prendió las alarmas. El Índice de Expectativas Empresariales que releva la encuesta —donde un valor por encima de 33 es zona neutral o positiva y por debajo es pesimismo— mostró un derrumbe.

La puntuación total cayó a 45 puntos, contra 66 que se había registrado en octubre de 2025. La caída es más fuerte en algunos componentes específicos:

  • Inversión: 25 puntos (zona de pesimismo)
  • Horas trabajadas: 33 puntos (límite del pesimismo)
  • Dotación de personal: 36 puntos
  • Ventas: 42 puntos

El componente Inversión es el más preocupante: muestra que los empresarios hoteleros no esperan ampliar, modernizar ni renovar la infraestructura del sector en el corto plazo. Es la señal de que, aunque la coyuntura sostiene los números, el futuro no genera confianza.

El informe es claro al señalar que estas expectativas están «en línea con lo observado en el resto de los empresarios de La Plata». Es decir: el desánimo no es exclusivo del rubro hotelero, sino transversal a la economía de la capital provincial.

Por qué importa para la región

El dato hotelero es, en términos económicos, un termómetro fino de la salud productiva de la ciudad. La hotelería refleja en simultáneo:

  • El movimiento de la actividad administrativa y empresarial (vía viajes de negocios).
  • El acceso al sistema de salud regional (turismo médico).
  • El nivel de eventos académicos y científicos (congresos).
  • El consumo cultural y de ocio.
  • La capacidad de atraer flujo internacional.

Que todos esos motores se sostengan al mismo tiempo en un contexto de ajuste nacional —comercios que cierran, salarios licuados, transferencias congeladas— es una buena noticia. Pero que las tarifas pierdan contra la inflación, las plazas disponibles bajen y los empresarios entren en zona de pesimismo es la otra cara de la moneda.

Detrás del informe se lee algo que excede al sector: la economía platense aguanta, pero apenas. Y los que toman decisiones de inversión miran el horizonte con prudencia, no con entusiasmo.

Lectura política

El estudio de la UNLP es, por su solidez metodológica, una herramienta de información pública que difícilmente pueda discutirse. Y deja varios mensajes para los distintos actores políticos.

Para el Municipio de Julio Alak, el dato muestra que la ciudad sigue funcionando como destino de negocios, salud y eventos. Cualquier estrategia de fomento turístico, congresos o marketing territorial encuentra terreno fértil. Pero también marca que la inversión privada está parada y que el sector necesita un horizonte más claro.

Para la gestión bonaerense de Kicillof, los datos abonan la tesis de un sistema económico provincial que sostiene a duras penas la actividad en un contexto nacional de ajuste. La caída de viajeros del 9,5% no se explica por mala gestión local, sino por una contracción del consumo y de los viajes domésticos a nivel general.

Para el Gobierno nacional, en cambio, el informe agrega un eslabón más a la radiografía del impacto del modelo libertario en la economía regional. Caída de salarios reales, comercios que cierran, tarifas que ajustan y empresarios que entran en zona de pesimismo no son fenómenos aislados: son síntomas convergentes.

Lo que se viene

La hoja de ruta del sector hotelero para los próximos meses tiene tres frentes a seguir.

Primero, el flujo de extranjeros. Si el peso del turismo internacional sigue creciendo, la facturación puede mejorar incluso con menos viajeros totales. Es un nicho que el sector platense empieza a captar y que puede ser una llave de recuperación.

Segundo, el comportamiento del consumo doméstico. Si los salarios reales no rebotan y el turismo interno argentino no recupera, la caída de viajeros se va a profundizar y el modelo de pocas personas con estadía larga no alcanzará para sostener la actividad.

Tercero, la inversión. Con un índice de expectativas de inversión en zona de pesimismo profundo, difícilmente el sector amplíe su infraestructura, renueve plazas o lance nuevos proyectos en el corto plazo. Eso erosiona la capacidad de respuesta cuando la demanda vuelva.

En definitiva, la fotografía del primer trimestre muestra una hotelería platense que se reinventa con extranjeros, viajes corporativos y estadías más largas. Pero que, al mismo tiempo, advierte —con sus números y con su humor empresarial— que el equilibrio es frágil y que el horizonte no se aclara solo. El termómetro de la ciudad, otra vez, marca temperatura ambigua: ni colapso, ni recuperación. Apenas un sostenimiento que mira al futuro con cautela.

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