Sábado 20 de junio de 2026
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Más caro y más vacío: el boleto de micros vuelve a subir en La Plata mientras 6 de cada 10 vecinos ya dejó de viajar en colectivo

El transporte público del Gran La Plata atraviesa una contradicción que se profundiza mes a mes: el boleto de micros volverá a aumentar a partir de julio, mientras una encuesta revela que más de la mitad de los vecinos de la región ya dejó de usar este medio de transporte por el costo de los pasajes y las fallas del servicio.

Cuánto costará el boleto desde julio

Según trascendió, el nuevo incremento será del 4,3% y entrará en vigencia el primer día hábil de julio para las líneas que circulan en La Plata, Berisso y Ensenada. El ajuste responde al esquema vigente, que toma como referencia el Índice de Precios al Consumidor del Gran Buenos Aires —que en mayo marcó 2,3%— más un adicional fijo del 2% que aplica el Ministerio de Transporte bonaerense.

Con esta actualización, el boleto mínimo con tarjeta SUBE registrada pasará de $1.106 a $1.154, mientras que el tramo más largo subirá de $1.899 a casi $1.981. Para quienes no tienen la SUBE registrada, el mínimo treparía a $2.307 y el tramo más extenso rozaría los $3.962.

Una encuesta confirma el éxodo de pasajeros

El dato que pone en contexto esa suba es el que arrojó una encuesta del Observatorio de Movilidad del Gran La Plata, que depende del Instituto de Investigaciones y Políticas del Ambiente Construido (IIPAC), CONICET y la UNLP. Sobre casi 8.000 respuestas relevadas hasta ahora, el 58% de los vecinos de La Plata, Berisso y Ensenada afirmó haber dejado de viajar en micro en los últimos dos años, principalmente por los aumentos del boleto y las falencias del servicio.

La mitad de quienes abandonaron el colectivo optó por caminar el mismo recorrido, una conducta que se da especialmente dentro del Casco Urbano platense. Detrás aparecen quienes migraron a taxis o aplicaciones como Uber, DiDi o Cabify (15%), el auto particular (14%) y el Tren Roca (9%).

Lo que reclaman los que se bajaron del colectivo

Consultados sobre qué condiciones los harían volver a elegir el micro, los encuestados priorizaron en primer lugar la puntualidad del servicio y el cumplimiento de las frecuencias previstas. El precio del boleto aparece en segundo lugar, seguido por la necesidad de contar con recorridos más directos hacia los destinos habituales.

Los investigadores del Observatorio advirtieron además que este cambio de hábito «genera más congestión vehicular y mayores gastos para las familias, sin traducirse en una movilidad más sustentable», ya que buena parte de los expasajeros se trasladó a medios individuales en lugar de opciones colectivas alternativas.

Una caída que viene de antes

El fenómeno no es nuevo: el propio Observatorio había detectado que la cantidad de viajes diarios en transporte público del Gran La Plata cayó de unos 550.000 en 2015 a alrededor de 300.000 en la actualidad, después de haberse estabilizado entre 450.000 y 500.000 viajes diarios entre 2022 y 2025. La combinación de boletos cada vez más caros y un servicio que no logra revertir sus falencias de puntualidad parece estar acelerando ese declive en los últimos meses.

La encuesta del Observatorio continúa abierta hasta julio, con el objetivo de alcanzar las 10.000 respuestas y elaborar un informe final con análisis por barrio, género, edad y perfil socioeconómico.

La encuesta: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLScU13M-4y1jVQr6kDwffchEhqwdNmVt0hU1VTviz27IQOTK9A/viewform

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