El senador nacional Maximiliano Abad encabezó un acto en La Plata que reunió a más de 600 dirigentes radicales de toda la provincia de Buenos Aires. Acompañado por Gustavo Posse y Daniel Salvador, el dirigente marplatense buscó enviar un mensaje claro: el radicalismo necesita recuperar competitividad y presencia territorial para disputar poder en el escenario bonaerense.
La elección de La Plata como sede no fue casual. La capital bonaerense funciona como termómetro político y como punto de encuentro de las tensiones internas del radicalismo. En un contexto de crisis fiscal provincial y creciente malestar social, el llamado de Abad a “poner de pie a la Provincia” busca instalar al partido como alternativa real frente al oficialismo y al PRO, con la mirada puesta en 2027.
Lectura política
El acto mostró un radicalismo que intenta recomponer músculo político en el territorio más complejo del país. La presencia de Posse y Salvador, referentes con peso propio en el conurbano y en la estructura partidaria, refuerza la idea de unidad, aunque las diferencias internas siguen latentes. El desafío será transformar la convocatoria en un proyecto con anclaje concreto en los municipios, especialmente en el Gran La Plata, donde la UCR busca recuperar protagonismo perdido.
La estrategia de Abad apunta a consolidar un radicalismo competitivo en Buenos Aires, con capacidad de disputar espacios de poder y de articular con sectores sociales que hoy demandan respuestas urgentes. Si logra sostener la unidad y expandir la presencia territorial, el partido podría reposicionarse como actor clave en la política provincial en los próximos años.


