El diputado fue el único orador en el acto de Parque Lezama, convocado en el Día de la Bandera para reclamar la libertad de la expresidenta. Sus frases apuntaron directo a la interna peronista: sin nombrar al gobernador, lo dejó en el centro de la escena.
Un nutrido grupo de militantes se reunió este sábado en el Parque Lezama para reclamar la libertad de Cristina Kirchner, quien cumple prisión domiciliaria por la causa Vialidad. El acto, enmarcado en el Día de la Bandera bajo el lema «Por Argentina. Por Cristina. Banderazo en Parque Lezama», tuvo un único orador: Máximo Kirchner. Y el diputado no desperdició el micrófono.
Lo que arrancó como una movilización de reivindicación a la expresidenta terminó siendo, en buena medida, una declaración de guerra interna al kicillofismo.
Candidatos por default»
La frase que más va a circular en las próximas horas no fue sobre Cristina ni sobre Milei. Fue sobre Kicillof, aunque sin nombrarlo: «Queremos tener una candidata y no candidatos por default», lanzó Máximo desde el escenario.
El mensaje no necesita traducción. En el mapa del peronismo bonaerense, el gobernador viene siendo señalado por La Cámpora exactamente como eso: alguien que pretende capitalizar el liderazgo opositor sin haberlo construido desde el territorio kirchnerista.
Antes, Máximo había apuntado contra la experiencia del gobierno de Alberto Fernández: «Costó mucho recuperar el gobierno en 2019, pero para muchos vino de arriba. Decidían como estadistas y no habían juntado un voto.»
La ausencia que habla
El mensaje de Máximo Kirchner pareció dirigido también a la interna peronista, donde La Cámpora y el kirchnerismo están enfrentados al gobernador bonaerense Axel Kicillof por el liderazgo de la oposición.
Kicillof no estuvo en Parque Lezama. Y Máximo lo convirtió en argumento político: «Piden unidad y no son capaces de ir a verla», dijo sin dar nombre pero con destinatario claro.
En La Plata, donde el gobernador tiene su base de poder institucional, la frase cayó con peso propio. El kicillofismo viene sosteniendo que la unidad es posible «sin conducción vertical», pero Máximo le devolvió la pelota con una pregunta que no admite evasivas: si hay unidad, ¿por qué no estaban?
Los que fueron y los que no
Entre los intendentes presentes estuvieron Federico Otermin (Lomas de Zamora), Mariel Fernández (Moreno), Alejandro Granados (Ezeiza), Federico Achaval (Pilar), Gustavo Méndez (Merlo), Damián Selci (Hurlingham), Juan Ustarroz (Mercedes), Julián Álvarez (Lanús), Marisa Fassi (Cañuelas) y Leonardo Boto (Luján). También el senador Jorge Capitanich, el diputado Juan Grabois y Guillermo Moreno.
La lista de asistentes es, en sí misma, un mapa de alineamientos. Ninguno de los intendentes del área metropolitana cercanos a Kicillof apareció en el escenario. La foto del acto dibujó con bastante precisión cuál es el kirchnerismo duro que Máximo pretende comandar de cara a 2027.
Los organizadores calcularon la asistencia de 15 mil personas.
El cierre, con los Redondos
Acorde al dolor popular por la muerte del Indio Solari y a la liturgia kirchnerista, el acto cerró con Mi Perro Dinamita, Todo Preso es Político y Vamos las Bandas de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, mientras las columnas de militantes se movilizaron hasta San José 1111, donde la exmandataria cumple su condena de seis años de prisión.
El acto de este sábado marca un punto de inflexión en el calendario político de la oposición peronista. Máximo Kirchner salió a disputar la iniciativa pública en un momento en que Kicillof mantiene el aparato provincial pero pierde presencia en la narrativa kirchnerista. Con Cristina como bandera y la elección de 2027 cada vez más cerca, La Cámpora está construyendo su propio carril: sin esperar acuerdos, sin pedir permiso. La pregunta que queda flotando es si el kirchnerismo puede llegar competitivo a las urnas sin el gobernador, o si la fractura terminará beneficiando, una vez más, a quienes están afuera del PJ.


