Sábado 16 de mayo de 2026
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Menos asado, menos mate y menos leche: el consumo básico cayó a su nivel más bajo en años

Los datos del primer trimestre de 2026 revelan una contracción inédita en productos esenciales. La carne se desplomó un 10%, la leche fluida un 25% y el mate no escapa al ajuste. En los hogares bonaerenses, ya no se trata de ahorrar: se trata de sostener.

El asado, el mate y el vaso de leche —tres pilares de la mesa argentina— se están achicando. Los números del primer trimestre de 2026 muestran una caída en el consumo de productos básicos que no tiene precedentes recientes: la carne vacuna bajó un 10% respecto al mismo período del año pasado y un 15,5% frente a 2023; la leche fluida se derrumbó un 25,1% interanual; la leche en polvo cayó un 3,1%; y hasta la yerba, símbolo de resistencia en los momentos de ajuste, retrocedió un 2,1%.

Los números que hablan solos

El consumo per cápita de carne se ubica en 47,3 kilos por habitante por año, el registro más bajo en más de dos décadas. La faena vacuna también tocó mínimos históricos. El golpe no es solo económico: es cultural. La Argentina que durante generaciones se identificó con el asado del domingo y el mate mañanero está redefiniendo sus hábitos por necesidad.

Los precios explican buena parte del fenómeno. El kilo de asado subió un 68,9% interanual al cierre del primer trimestre. La paleta, 66,5%. El cuadril, 64,7%. Frente a esos valores, muchas familias platenses rotaron hacia pollo, huevo o legumbres, cuando no directamente redujeron porciones.

La Plata y el Gran La Plata, en la misma sintonía

En el Gran La Plata el impacto es concreto. Los comercios de cercanía registran cambios visibles en los patrones de compra: más visitas chicas, más búsqueda de segundas marcas, más consultas sobre promociones. El Mercado Bonaerense Fijo mantiene el 40% de reintegro con Cuenta DNI del Banco Provincia, pero incluso con descuento, el margen de muchos hogares ya no alcanza para sostener el consumo de antes.

La inflación interanual a marzo cerró en 32,6%, con los alimentos acumulando un 19,6% solo en el primer trimestre. La canasta básica alimentaria subió 5,8% en enero, el doble del IPC general de ese mes.

Adaptar o resignar: cómo llegan a fin de mes

Lo que antes era estrategia de ahorro hoy es gestión de supervivencia. En muchos hogares bonaerenses el presupuesto mensual dejó de funcionar: los precios se mueven antes de que cierre el mes. La respuesta que se está viendo en la región es el pasaje al ciclo semanal: compra con lista, comparación de precio por kilo o litro, combinación de feria para frescos y mayorista para secos, y armado de menús con proteínas rotativas según precio.

La leche es quizás el caso más preocupante. Una caída del 25% en leche fluida y del 11% acumulado frente a 2023 no es un cambio de hábito voluntario: es exclusión del consumo. Y eso tiene impacto directo en la nutrición infantil y en adultos mayores.

Lo que se exporta, lo que se resigna

Hay una paradoja que no pasa inadvertida: mientras el consumo interno de lácteos se derrumba, las exportaciones del sector crecieron. La leche en polvo destinada al exterior subió 18,8% y los quesos, 11,1%. La producción interna de lácteos ya es la más baja en cinco años. El ajuste lo pagan los que consumen en el país.

Si el gobierno no interviene con medidas de acceso a la canasta básica —ya sea a través de programas de precio o refuerzo del poder adquisitivo— la tendencia para el segundo trimestre apunta a consolidar estos niveles mínimos o profundizarlos. El verano y el otoño absorbieron el impacto en silencio; el invierno, con mayor demanda calórica y suba estacional de energía, podría agudizar el cuadro.

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