Martes 31 de marzo de 2026
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Milei no logra despegar y el ballotage aparece como escenario probable: crece el malestar por los salarios

Una encuesta nacional muestra al Presidente por debajo del 30% de intención de voto. El peronismo, si unifica, lo supera y el reclamo de cambio ya alcanza a más de la mitad del electorado.

Javier Milei no logra, por ahora, construir un escenario que le permita evitar una segunda vuelta. Los últimos datos de opinión pública confirman que el oficialismo sigue lejos de los números necesarios para imponerse en primera vuelta y que el clima social empieza a jugar en contra.

Según un relevamiento nacional de CB Global Data, el Presidente registra un 28,3% de intención de voto. Incluso sumando el caudal de Patricia Bullrich —que aparece con 7,8%— el espacio libertario quedaría en torno al 36,1%, todavía por debajo de lo necesario para cerrar la elección sin ballotage. 

Del otro lado, el peronismo muestra un escenario competitivo si logra ordenar su oferta electoral. Axel Kicillof encabeza ese espacio con 24,2%, seguido por Juan Grabois (6,7%), Leandro Santoro (4,7%) y Miguel Pichetto (1,4%). En conjunto, ese armado alcanza los 37 puntos, apenas por encima del oficialismo.

Un dato que preocupa en Casa Rosada

Más allá de la foto electoral, el dato que empieza a pesar es otro: el humor social.

El 53% de los consultados asegura que prefiere un cambio de gobierno, contra un 41,3% que optaría por la continuidad. 

Ese número, en un contexto de ballotage probable, es una señal de alerta difícil de ignorar.

No es un rechazo homogéneo, pero sí una tendencia clara: el respaldo al oficialismo tiene un techo visible y una resistencia alta.

La economía, otra vez en el centro

El relevamiento marca un cambio relevante en las preocupaciones sociales. La inflación dejó de ser el principal problema percibido y fue desplazada por una variable más concreta: el deterioro del ingreso.

El 46,6% señala a los bajos salarios y la pérdida del poder adquisitivo como su principal preocupación, muy por encima del desempleo (21%) y la inseguridad (8,3%). 

En otras palabras: la desaceleración de precios no alcanza si el bolsillo no acompaña. Y ahí aparece uno de los principales límites del discurso económico del Gobierno.

Imagen en rojo y rechazo alto

El desgaste también se refleja en la valoración de los dirigentes.

Milei mantiene un núcleo de apoyo cercano al 42%, pero con una imagen negativa que supera el 56%. Kicillof presenta un esquema similar, con 40,3% de positiva y 57,5% de negativa. 

El dato más llamativo es que ninguno de los principales referentes logra diferencial positivo. La política, en general, aparece atravesada por un alto nivel de rechazo.

Ese mismo fenómeno se traslada al potencial electoral: más de la mitad de los encuestados asegura que no votaría a ninguno de los principales candidatos, incluidos Milei, Kicillof y Bullrich.

Un escenario abierto, pero con límites claros

Aunque Milei sigue siendo el candidato individual mejor posicionado, los números muestran un escenario lejos de la consolidación.

El oficialismo tiene un piso sólido, pero también un techo definido: su potencial electoral ronda el 44,3%, apenas por encima de Kicillof (43,1%) y Bullrich (40,9%). 

Esto deja una conclusión incómoda para el Gobierno: el margen para crecer existe, pero también está condicionado por niveles de rechazo que complican cualquier intento de ampliación.

La clave: economía y clima social

En este contexto, la elección empieza a ordenarse menos por identidades políticas y más por la percepción económica cotidiana.

Para el oficialismo, el desafío es claro: si el salario no mejora, el riesgo de llegar debilitado a un ballotage crece.

Y en una segunda vuelta, con mayoría inclinada al cambio, la matemática electoral puede volverse bastante menos amigable.

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