Lunes 31 de agosto de 2026
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Morosidad en colegios privados: ya hay instituciones con el 40% de cuotas impagas

El dato surge de un relevamiento de AIEPA y genera alerta en el sector. La cifra promedio nacional trepó del 7% al 11% en un año, pero en algunas zonas del AMBA ya supera el 20%. El traspaso forzado de aportes previsionales al IPS bonaerense agrava la presión financiera sobre las escuelas.

La crisis económica golpea con dureza a los colegios privados de la provincia de Buenos Aires. Los niveles de morosidad, en casos extremos, ya alcanzan el 40%. A eso se suman desfasajes financieros acumulados frente a la inflación. Además, las paritarias docentes no logran compensarse con los ingresos reales. El sector advierte sobre situaciones límite.

Esas situaciones obligan a achicar estructuras. En los casos más graves, ponen en riesgo la continuidad de las instituciones.

Una morosidad que creció rápido en todo el país

El fenómeno no es exclusivo de algunos colegios aislados. Es una tendencia nacional que se aceleró en pocos meses.

Según Martín Zurita, secretario ejecutivo de la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de la República Argentina (AIEPA), la morosidad promedio pasó del 7% en 2025 al 11% en la actualidad. Sin embargo, ese promedio esconde una realidad mucho más dispar. En algunas zonas del AMBA, la cifra ya supera el 20%. Y en los casos más extremos, relevados recientemente por la propia asociación, llega hasta el 40%.

Mientras algunos establecimientos registran niveles nulos o muy bajos —entre el 0% y el 2%—, otros atraviesan un desequilibrio de caja que compromete su funcionamiento diario.

Por qué la crisis no se resuelve con los aumentos de cuota

El Gobierno provincial autorizó un incremento del 2,5% en los aranceles para septiembre. Ese ajuste se suma al 5,5% otorgado en agosto. Sin embargo, las instituciones aseguran que estas actualizaciones resultan insuficientes.

El problema no son solo los índices mensuales de inflación. Existe, además, un arrastre financiero que nunca se recuperó. Los aumentos salariales de la paritaria de enero fueron retroactivos a diciembre. A eso se sumó el pago del aguinaldo en febrero y marzo. Como no pudieron trasladar esos costos a tiempo a las cuotas, muchas escuelas con aporte estatal arrastran ese desequilibrio desde el inicio del ciclo lectivo.

Desde enero, las cuotas de los colegios privados en la provincia ya acumulan un alza del 24%. Ese incremento abarca los niveles inicial, primario, secundario, técnico, agrario y superior.

El IPS, otro factor que presiona las finanzas del sector

A la crisis de morosidad se suma otro frente de conflicto. El Presupuesto 2026 estableció que el personal no docente y los docentes extraprogramáticos de los colegios privados dejen de aportar a ANSES. En cambio, deben aportar al Instituto de Previsión Social (IPS) bonaerense.

Según AIEPA, los aportes y contribuciones al IPS son más altos que los del sistema nacional. Eso genera una erogación adicional justo en el peor momento financiero del sector. Por eso, la entidad promovió una acción judicial ante la Suprema Corte bonaerense. Buscan que se declare inconstitucional esa medida.

Además, muchos trabajadores están preocupados por el cambio, sobre todo quienes están cerca de jubilarse. La falta de claridad en la implementación del nuevo esquema agrava la incertidumbre.

No es una decisión familiar, es una prioridad de gastos

Desde AIEPA insisten en un punto central: el fenómeno no responde a una falta de voluntad de las familias. Al contrario, muchas eligen sostener el proyecto pedagógico privado haciendo grandes sacrificios económicos.

Sin embargo, la crisis obliga a priorizar. Ante la imposibilidad de cubrir todos los gastos, muchas familias eligen pagar primero los servicios básicos, como la luz, para evitar un corte. La cuota escolar queda postergada, ya que las instituciones mantienen sus puertas abiertas de todos modos para resguardar la escolaridad de los chicos.

Ajuste de estructuras y riesgo de cierre

El desequilibrio entre ingresos y gastos fijos empuja a muchas escuelas a una situación de vulnerabilidad inédita. Para pagar salarios docentes, alquileres y servicios esenciales, varios directivos recurren a préstamos bancarios. Otros acumulan deudas previsionales con el IPS.

Algunas instituciones con mayor espalda financiera logran absorber el impacto. Ofrecen becas o planes de refinanciación de deudas. Sin embargo, los establecimientos que operan al límite de sus recursos enfrentan un callejón sin salida. El cierre definitivo es el desenlace más temido. Mientras tanto, el ajuste ya se manifiesta de forma silenciosa, a través del achicamiento de estructuras.

La caída de matrícula: no es una migración masiva a la escuela pública

Frente a las especulaciones sobre una migración masiva de alumnos hacia la escuela pública, los datos de AIEPA relativizan esa hipótesis. La matrícula privada cae entre un 0,7% y un 0,8% anual desde hace tres o cuatro años. Pero ese descenso responde, sobre todo, a la caída de la natalidad general en el país.

«Hoy los jardines maternales y de infantes tienen muchos menos alumnos que hace algunos años. Esa menor matrícula se trasladará gradualmente a la primaria y después al secundario», explicó Zurita. Esa tendencia demográfica ya afecta al nivel inicial y se espera que avance hacia los niveles siguientes en los próximos años.

Quienes ajustan su presupuesto escolar suelen optar por otra alternativa antes de abandonar el sistema privado: cambian a sus hijos a colegios con mayor porcentaje de aporte estatal. Eso permite acceder a cuotas más accesibles sin salir del circuito privado.

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