El titular de la AGN y referente del PJ porteño fue directo: si el peronismo sigue discutiendo personas en vez de propuestas, no tiene chances en 2027. Una advertencia que llega en plena guerra entre el kicillofismo y La Cámpora.
Juan Manuel Olmos no se anduvo con rodeos. El ex vicejefe de Gabinete de Alberto Fernández y actual presidente de la Auditoría General de la Nación (AGN) salió este lunes a marcar la cancha con una frase que incomoda a buena parte del kirchnerismo: la consigna «Cristina libre» no alcanza para ganar una elección.
«Si discutimos personas en lugar de propuestas, no vamos a tener ninguna chance en el 2027», dijo en diálogo con Infobae. Y fue más lejos: «Necesitamos dejar de ser oposición para ser una alternativa de gobierno».
La condena como eje de campaña: una trampa, según Olmos
El dirigente del Nuevo Espacio Peronista (NEP) no negó el peso político de la condena contra Cristina Kirchner. Al contrario: la calificó como «una condena política y electoral», porque lo más importante no es la pena en sí sino la inhabilitación perpetua para cargos electivos. Y recordó el timing de la sentencia: «Salió una semana antes de inscribir las listas en la provincia de Buenos Aires, para los cargos que Cristina había anunciado que iba a disputar».
Pero desde ese reconocimiento, trazó una línea firme. El indulto, o cualquier solución política a la situación de la ex presidenta, no puede ser el centro de una plataforma electoral. «Eso no es un programa de gobierno. Tiene que haber una solución jurídica, no política», sostuvo.
El peronismo necesita un programa, no un símbolo
La tesis de Olmos es simple y, al mismo tiempo, incómoda para La Cámpora: el kirchnerismo no puede presentarse ante la sociedad con una consigna de reivindicación personal como propuesta central.
«El programa tiene que ser cómo vamos a sacar a los argentinos de esta situación. Si discutimos ideas, si discutimos modelos de país, políticas públicas, cómo se gobernaría, ahí está la solución del problema», planteó.
Para que eso sea posible, el ex funcionario propone un mecanismo concreto: una interna real, con PASO incluidas, donde la ciudadanía sepa qué está votando. «Lo mejor sería que ese debate se declare a la sociedad y que sean los ciudadanos los que voten», afirmó. Una propuesta que choca de frente con la lógica de conducción verticalista que históricamente caracterizó al cristinismo.
El momento en que se dice lo que nadie dice
Las declaraciones de Olmos no son un hecho aislado. Llegan en un momento en que la interna peronista está más caliente que nunca: Kicillof construye su armado federal con el MDF, La Cámpora responde con pintadas que exigen «Cristina Libre» en el conurbano y el lanzamiento de la juventud del movimiento del gobernador está previsto para el sábado.
En ese contexto, la voz de Olmos —un dirigente porteño sin ataduras directas a ninguna de las dos facciones principales— tiene otro peso. No viene del kicillofismo ni del cristinismo duro. Viene de un sector del PJ que mira la pelea interna con distancia crítica y que, desde esa posición, dice en voz alta lo que muchos dirigentes peronistas piensan pero no se animan a afirmar.
La lectura para La Plata y el PJ bonaerense
Para el peronismo bonaerense —y especialmente para la dirigencia platense que navega entre el kicillofismo y el cristinismo sin terminar de definir su lugar— el planteo de Olmos es un espejo incómodo.
La provincia de Buenos Aires es el territorio donde la disputa entre «Axel o Milei» y «Cristina Libre» se juega con mayor intensidad. Cada acto, cada pintada, cada declaración suma o resta en una interna que todavía no tiene candidatos definidos pero ya tiene trincheras marcadas.
Si el peronismo bonaerense no logra correrse de la lógica de la reivindicación personal y construir una plataforma con contenido real, el diagnóstico de Olmos aplica con precisión quirúrgica: no habrá chances en 2027.
El lanzamiento del MDF juvenil del sábado será la primera prueba de fuego. Si el acto convoca con volumen propio y sin respaldo camporista, el kicillofismo habrá demostrado que puede construir por afuera del cristinismo. En ese escenario, la advertencia de Olmos dejará de ser una crítica abstracta para convertirse en el debate central del peronismo de cara a la campaña.


