La denuncia de Iñaki Gutiérrez contra su novia, Eugenia Rolón, tras el accidente en Mar de Ajó, transformó un episodio vial en un caso judicial de alto impacto. El joven, integrante del equipo de comunicación del Gobierno nacional, aseguró que ella le robó el auto y lo condujo alcoholizada hasta chocar contra un poste. La Justicia deberá ahora determinar responsabilidades en un expediente que ya no se limita a un control de alcoholemia.
Lo que comenzó como un choque en la localidad bonaerense de Mar de Ajó terminó convertido en un caso judicial con derivaciones políticas. El jueves por la mañana, Rolón impactó contra un poste de luz mientras conducía un Honda Fit. El test de alcoholemia arrojó 1,89 gramos de alcohol en sangre, muy por encima del límite legal de cero.
En principio, el episodio parecía quedar circunscripto a un accidente de tránsito y a las sanciones administrativas correspondientes. Sin embargo, la presentación de Gutiérrez en una comisaría cambió el rumbo de la investigación.
La denuncia de Gutiérrez
Según trascendió, Iñaki Gutiérrez denunció formalmente a su pareja, asegurando que no autorizó el uso del vehículo y que ella lo tomó sin permiso. Con esa declaración, buscó despegarse de la responsabilidad del hecho y dejar constancia de que el accidente ocurrió bajo una acción unilateral de Rolón.
La denuncia marca un punto de quiebre en el caso: ya no se trata solo de un control de alcoholemia positivo, sino de un presunto robo de vehículo y conducción temeraria. La Justicia deberá analizar si la presentación de Gutiérrez prospera y cómo impacta en la situación procesal de Rolón.
Ganadores y perdedores en la narrativa pública
El caso involucra a dos figuras vinculadas al entorno político del presidente Javier Milei. Rolón, influencer de 23 años, quedó expuesta por el accidente y el resultado del test de alcoholemia. Gutiérrez, por su parte, intenta despegarse de la responsabilidad y preservar su rol dentro del equipo de comunicación oficial.
La repercusión mediática es inmediata: el episodio combina escándalo personal, derivaciones judiciales y tensiones políticas, un cóctel que lo convierte en tema de agenda nacional.
La causa quedó en manos del Juzgado de Faltas de La Costa, que deberá evaluar la denuncia y definir si se amplían las imputaciones contra Rolón.
Mientras tanto, el vehículo permanece secuestrado y las versiones cruzadas alimentan un clima de incertidumbre.
El desenlace judicial será clave para determinar si el caso se limita a una infracción de tránsito o si se convierte en un proceso penal con mayores consecuencias. Lo cierto es que la “operación despegue” de Gutiérrez abre un nuevo capítulo en un expediente que parecía cerrado.


