El frío volvió a poner en alerta a la comunidad educativa de la Escuela Normal Superior N°1 «Mary O. Graham». Los propios alumnos elevaron un reclamo contundente: la mitad del establecimiento se quedó sin clases por el mal funcionamiento de la calefacción.
«Las estufas están rotas, no funcionan o directamente no se habilitó la llave de paso del gas», denunciaron los estudiantes. Por eso, la escuela debió armar un sistema de rotación que deja aulas vacías y obliga a muchos chicos a perder jornadas completas.
«Perdemos días de estudio»: el reclamo en primera persona
Los alumnos pusieron el malestar en estos términos: la rotación de aulas retrasa la continuidad pedagógica de buena parte del curso. Además, cuestionaron de fondo la exigencia institucional: les piden calificaciones y asistencia, pero la escuela no les garantiza un espacio apto para aprender.
Desde la comunidad educativa fueron todavía más duros. Señalaron que los reclamos por estufas, ventiladores, mesas, sillas, pizarrones y persianas rotas «son una constante de cada año». Sin embargo, advirtieron, las soluciones de fondo nunca llegan.
El propio colegio, remarcaron los estudiantes, tiene que organizar rifas para recaudar fondos y poder pintar las instalaciones. Es decir, la comunidad educativa termina financiando con recursos propios lo que debería resolver el Estado.
Un pedido formal que todavía espera respuesta
Según indicaron los alumnos, las autoridades de la institución ya elevaron las notas correspondientes y se comunicaron con el Consejo Escolar. Pese a eso, hasta el momento no hubo respuestas favorables.
Mientras tanto, la comunidad educativa sigue rotando salones para subsistir a la ola de frío. El reclamo, en consecuencia, queda planteado en términos muy concretos: estufas que funcionen y aulas disponibles para no perder más días de clase.
Una crítica que también apunta a las obras ya realizadas
Los alumnos también marcaron una contradicción puntual. Como informamos desde InfoPlatense en marzo de 2025, la Provincia había inaugurado una restauración del edificio histórico con una inversión de $3.668 millones.
Pese a esa obra, los estudiantes aseguran que las mejoras «se limitaron a la fachada exterior, sin resolver los problemas estructurales internos». Así, el reclamo actual no es solo por la falta de mantenimiento, sino por una promesa de solución que, según ellos, nunca llegó a las aulas.


