Un acto con 20 legisladores y 70 intendentes mostró que hay un tercer espacio en el PJ dispuesto a esperar el desenlace de la pelea en la cúpula para definir su propio rumbo.
El peronismo que no quiere elegir bando dio señales de vida anoche en Parque Norte. Con más de 4.000 dirigentes en la sala, entre ellos unos 20 diputados nacionales y 70 intendentes de distintas provincias, el llamado «peronismo federal» protagonizó su primer gran acto bajo la consigna «Primero las Ideas» y dejó en claro que está dispuesto a construir su propia identidad, al margen de la guerra entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof.
Un espacio que juega a la equidistancia
El armado que impulsan figuras como Guillermo Michel, Juan Manuel Olmos y Victoria Tolosa Paz —esta última con fuerte presencia en el Gran La Plata— no se define por oposición a ningún sector, sino por lo que propone ser: un peronismo de centro, con anclaje territorial y con provincias en el centro de la escena.
La estrategia es clara: acumular volumen, sumar referentes de distintos sectores y esperar. «Una vez que Cristina defina si quiere acordar con Kicillof o enfrentarlo, nosotros veremos qué hacemos», graficó uno de los presentes, con una honestidad poco frecuente en el mundillo político.
No es neutralidad. Es cálculo.
La interna como bandera
Uno de los ejes más fuertes del acto fue la reivindicación de la democracia interna dentro del PJ, un reclamo que apunta directamente al modelo de conducción kirchnerista.
«Hay que recuperar la democracia interna del partido que en el kirchnerismo se perdió», afirmó uno de los organizadores. Y más concreto aún: en el espacio prevalece la idea de que el peronismo debe ir a internas para definir su candidato presidencial, en lugar de ungir uno desde arriba.
Es una apuesta que, si prospera, cambia las reglas del juego para 2027.
El interior como contrapeso del AMBA
Otro de los mensajes centrales de la noche fue la reivindicación de la Argentina productiva y federal, con críticas implícitas a la lógica porteñocéntrica que históricamente dominó el debate del PJ. El acto planteó la necesidad de un peronismo con base territorial genuina, donde las provincias tengan protagonismo real.
Para La Plata y el Gran La Plata, ese discurso tiene resonancia: la región acumula una deuda social enorme y sus intendentes peronistas vienen navegando con tensión la relación con la Provincia y con la conducción nacional del partido.
Los organizadores ya trabajan en un segundo acto, posiblemente en el interior del país y con fecha tentativa para el 25 de mayo, lo que le daría al espacio una carga simbólica considerable.
El peronismo federal no tiene aún candidato, ni programa cerrado, ni conducción formal. Pero tiene algo que no es menor: la capacidad de reunir en una misma sala a dirigentes que no se hablan entre sí. En un año electoral, eso vale.






