La renovación de autoridades del Partido Justicialista (PJ) en la provincia de Buenos Aires ha entrado en una etapa donde lo técnico —el padrón de afiliados— se vuelve político. Desde distintos sectores internos advierten que el trato de ese listado no es un mero trámite burocrático, sino un factor determinante para la legitimidad y la correlación de fuerzas de cara a la elección interna del 15 de marzo próximo.
Un listado que terminó en debate político
La publicación en un sitio externo de un padrón con más de 15.000 páginas de afiliados supuestamente habilitados para votar encendió un debate que va más allá de la precisión técnica. Desde la Junta Electoral del PJ bonaerense y dirigentes de distintos sectores se apuraron a aclarar que ese listado no es el padrón oficial, y denunciaron que su circulación adelantada puede generar confusión y sospechas sobre la transparencia del proceso.
La controversia se suma a un cuadro donde las nuevas afiliaciones fueron, en muchos distritos del interior bonaerense, casi anecdóticas; contrastan con los incrementos registrados en grandes municipios del Conurbano como La Matanza y Florencio Varela. Ese detalle electoral, que en otros contextos pasaría desapercibido, adquiere relevancia cuando sectores internos miran con lupa quiénes estarán habilitados para votar en marzo.
¿Tecnicalidad o política cruda?
Detrás de las discrepancias sobre la legitimidad del padrón circulan discusiones más profundas sobre la conducción del PJ bonaerense. Por un lado, el sector cercano a Máximo Kirchner busca consolidar una lista única que permita exhibir unidad de cara no solo a la interna partidaria, sino también hacia las elecciones nacionales y provinciales venideras. Por otro, el espacio del gobernador Axel Kicillof —representado en parte por dirigentes como Verónica Magario y Julio Alak— advierte que esa unidad no puede pasar por alto la representación proporcional de las distintas corrientes internas.
En medio de esas negociaciones, que algunos actores describen como “herméticas” y sujetas a acuerdos reservados, el padrón se convierte en herramienta de presión política: controlar quién está habilitado para votar es, en buena medida, controlar quién define el rumbo partidario. Voces cercanas al MDF de Kicillof siguen con atención la depuración de afiliaciones que realizó la Justicia Electoral, exigiendo que solo figuren quienes cumplieron con los requisitos formales, entre ellos la antigüedad mínima de 180 días en el padrón.
Afiliaciones, reclamos y una interna que se calienta por debajo
Más allá de los reproches entre dirigentes, también emergen denuncias de afiliaciones involuntarias en localidades como Monte, donde vecinos se mostraron sorprendidos por figurar en el padrón sin consentimiento expreso, lo que alimenta una sensación de opacidad en algunos sectores. Aunque estos casos no se han generalizado, ponen en evidencia la sensibilidad de los afiliados frente al uso político de los registros.
Frente a este escenario, el cronograma electoral partidario sigue corriendo: hasta el 27 de enero está abierto el plazo para presentar tachas y observaciones al padrón divulgado oficialmente por la Junta Electoral; el 3 de febrero vence el plazo para presentar avales y el 8 de febrero será la fecha límite para definir si hay listas únicas o internas competitivas.
La trastienda política bonaerense
Más allá del plano partidario, esta lucha interna se inserta en un contexto político más amplio. El PJ bonaerense ha buscado reagruparse en torno de figuras clave del peronismo nacional y provincial, incluso con iniciativas públicas como la convocatoria a una marcha en apoyo de Cristina Kirchner frente a los tribunales federales de Comodoro Py, prevista para abril, con la idea de revitalizar la movilización territorial y la unidad partidaria.
Mientras tanto, la escena política bonaerense sigue marcada por desafíos económicos que atraviesan al electorado y que tienen expresiones en la gestión provincial de Kicillof, como advertencias sobre la crisis productiva bonaerense. En esa lógica, la definición del padrón y la construcción de listas en el PJ no son solo un trámite interno: son parte de la estrategia para reposicionar al peronismo en un año electoral clave, con la mira puesta en 2027.


