El peronismo provincial busca una lista de unidad antes del 8 de febrero. El sector de Kicillof rechaza la continuidad de Máximo Kirchner y promueve a Verónica Magario como figura de consenso, con intendentes clave en la negociación.
El Partido Justicialista bonaerense atraviesa un calendario decisivo. El 8 de febrero vence el plazo para presentar candidaturas y, si no se logra un acuerdo de unidad, el 15 de marzo se realizarán elecciones internas. La definición ordenará la disputa entre el cristinismo y el kicillofismo, y marcará el rumbo del peronismo nacional en un año clave para la reorganización política.
Máximo Kirchner, vetado por el kicillofismo
El actual presidente del PJ bonaerense, Máximo Kirchner, enfrenta un escenario adverso. El espacio alineado con Axel Kicillof considera que su continuidad no garantiza unidad y lo vetó como candidato de consenso. Kirchner, que asumió la conducción en 2021, debería revalidar su cargo en una interna, algo que muchos dirigentes consideran riesgoso en un contexto de tensiones internas y necesidad de cohesión.
Magario y los intendentes, protagonistas
La vicegobernadora Verónica Magario emerge como la figura más instalada para encabezar una lista de unidad. Su nombre es respaldado por Kicillof y por intendentes de peso como Leonardo Nardini y Mariel Fernández, además del ministro Gabriel Katopodis. La estrategia busca consolidar un liderazgo territorial que supere la disputa entre cristinismo y kicillofismo, y que proyecte al PJ bonaerense como bastión del peronismo nacional.
El trasfondo nacional
El desenlace bonaerense impactará directamente en la política nacional. Axel Kicillof busca fortalecer su perfil presidencial para 2027 y necesita controlar el PJ provincial como plataforma de lanzamiento. El kirchnerismo duro, en tanto, intenta sostener espacios de poder en un contexto de reconfiguración tras la salida de Cristina Fernández del centro de la escena.
Lo que viene
Las próximas semanas serán decisivas. Si se logra un acuerdo de unidad, Magario podría encabezar la lista y evitar la interna. Si no hay consenso, el 15 de marzo se abrirá una elección interna que marcará el rumbo del peronismo bonaerense y nacional. El tablero bonaerense, epicentro del poder justicialista, se convierte así en el escenario político más caliente del verano argentino.


