La crisis interna del peronismo se profundiza tras la decisión de Cristina Fernández de Kirchner de intervenir conducciones provinciales del PJ. Gobernadores e intendentes del interior cuestionan con dureza a la exmandataria y se muestran públicamente junto a Axel Kicillof, quien emerge como el articulador de un armado federal rumbo a las presidenciales de 2027.
La derrota electoral de 2023 y las tensiones acumuladas en el peronismo abrieron un escenario de fractura que hoy se expresa con crudeza. La decisión de Cristina Kirchner de intervenir varias sedes provinciales del PJ fue interpretada como un gesto de centralismo que avasalla las autonomías territoriales. Gobernadores e intendentes del interior reaccionaron con dureza, marcando un quiebre que hasta hace poco parecía impensado. En General Villegas, el intendente Gilberto Alegre, alineado con Kicillof, llegó a calificar a la expresidenta como “delincuente condenada”, un desplante que refleja el clima de ruptura y la pérdida de autoridad de la líder histórica del kirchnerismo.
El armado bonaerense y la disputa con La Cámpora
En medio de la crisis, Axel Kicillof aparece como el principal beneficiado. El gobernador bonaerense se consolida como figura de recambio y recibe gestos de respaldo de intendentes y referentes provinciales. La disputa con La Cámpora se hace visible en la pelea por la conducción del PJ bonaerense. Máximo Kirchner propuso que Kicillof asuma la presidencia partidaria, pero el entorno del gobernador impulsa a Verónica Magario como candidata para desplazarlo en las elecciones internas de marzo. La vicegobernadora cuenta con el apoyo de los intendentes de la Primera y Tercera sección electoral, donde se concentra el núcleo duro del voto peronista, lo que anticipa una batalla decisiva en el corazón del conurbano.
El armado federal rumbo al 2027
Más allá de Buenos Aires, Kicillof busca proyectarse como líder nacional. Su estrategia apunta a tejer alianzas con gobernadores del interior que rechazan la conducción de Cristina y reclaman un peronismo renovado. Las fotos compartidas, los actos conjuntos y los desplantes públicos refuerzan la idea de un liderazgo en expansión, capaz de disputar la conducción nacional del PJ. El gobernador bonaerense se posiciona como articulador de un armado federal que pretende llegar competitivo a las presidenciales de 2027, en un escenario donde la hegemonía kirchnerista aparece cada vez más cuestionada.
Así, la interna peronista expone un escenario de fractura profunda. Cristina Kirchner intenta sostener su influencia mediante intervenciones partidarias, pero Axel Kicillof capitaliza el malestar y se perfila como el dirigente capaz de articular un nuevo peronismo federal. La disputa bonaerense será el primer test de fuerza, en un partido que busca redefinir su liderazgo y proyectar una alternativa nacional en los próximos años.


