La consultora Equilibra actualizó la canasta básica con datos de consumo más recientes y corrigió la subdeclaración de ingresos: así, estima que 21,1 millones de personas son pobres. El dato se conoce en una semana de indicadores negativos: la industria cayó por tercer mes consecutivo, la inflación porteña volvió a acelerarse y el CyberMonday vendió 20% menos en términos reales.
La pobreza en Argentina podría ser bastante más alta de lo que muestran las estadísticas oficiales. Una medición alternativa de la consultora Equilibra estimó que el 45,4% de la población es pobre, lo que equivale a unos 21,1 millones de personas. Así lo informó La Tecla.
El cálculo contrasta con el último dato del INDEC, que ubicó la pobreza en 32,3% en el primer semestre de 2026, con unos 15 millones de personas. Es decir, la estimación alternativa suma seis millones de pobres.

Por qué la pobreza en Argentina da distinto según cómo se mida
La diferencia surge de dos cambios metodológicos:
- Una canasta actualizada: Equilibra utiliza los ponderadores de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/2018, en lugar de los de la canasta oficial, basada en patrones de consumo más antiguos.
- La subdeclaración de ingresos: corrige las distorsiones que se producen cuando los hogares declaran menos ingresos de los que realmente tienen en la Encuesta Permanente de Hogares.
Según explicó Gonzalo Carrera, economista de Equilibra, con la actualización los servicios ganan peso en la canasta y los alimentos pierden participación. Como resultado, el valor de la canasta básica total sube un 47%: en el segundo trimestre de 2026, pasaría de unos $475.000 a $700.000.
Más alta que al final de Macri
Con los nuevos parámetros, la pobreza se ubicaría 5,1 puntos por encima del nivel del primer semestre de 2019, en el último tramo del gobierno de Mauricio Macri, y 3,2 puntos por encima del período previo a la llegada de Alberto Fernández.
Carrera advirtió que la comparación histórica es compleja por los problemas de declaración de ingresos en la EPH. Según explicó, en 2023 los ingresos declarados cayeron con fuerza respecto de los registros administrativos de ARCA y ANSES, y luego esa brecha comenzó a revertirse.
Una recuperación que perdió impulso
El economista señaló que la mejora de los ingresos de 2025 se frenó este año. A eso se sumó que la canasta básica aumentó por encima de la inflación general, impulsada por los alimentos y los precios internacionales.
Además, el empleo creció principalmente en puestos informales, con menores ingresos y menor capacidad para cubrir las necesidades básicas.
Las proyecciones no anticipan un cambio de tendencia. El nowcast de la Universidad Torcuato Di Tella, que usa los ponderadores oficiales, estimó una pobreza del 32,6% para abril-septiembre de 2026, 3,2 puntos más que en el mismo período del año anterior. Para Equilibra, la pobreza podría mantenerse estable o volver a subir, según cómo evolucionen los ingresos frente a las canastas.
La industria, tres meses en caída
El dato social se suma a una semana de indicadores económicos preocupantes. Según el INDEC, la producción industrial cayó 1,8% interanual en septiembre, su tercera baja consecutiva, y acumula una contracción del 2,6% en el año.
Si bien la actividad subió 0,7% frente a agosto, el indicador de tendencia-ciclo bajó 0,4%, una señal de que la recuperación no se consolida. Diez de las dieciséis divisiones industriales retrocedieron:
| Sector | Variación interanual |
|---|---|
| Maquinaria y equipo | −26,8% |
| Otros equipos, aparatos e instrumentos | −22% |
| Prendas, cuero y calzado | −5,3% |
| Muebles y colchones | −4,9% |
| Productos de metal | −4% |
| Vehículos y autopartes | −3,5% |
En cambio, crecieron otro equipo de transporte (11%), madera, papel e impresión (6,4%) y minerales no metálicos (5,1%).
La construcción repuntó, pero con señales mixtas
La construcción mostró el mejor dato del mes: creció 7,8% frente a agosto, la mayor suba del año, y 5,1% interanual. Acumula una mejora del 1,3% en 2026. El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó públicamente los avances mensuales de ambos sectores.
Sin embargo, las expectativas siguen siendo cautas. Entre las empresas de obras privadas, el 74% espera que la actividad se mantenga sin cambios hasta fin de año y el 15% prevé una caída. En la obra pública, el 23,5% anticipa una baja.
Los balances de las empresas también muestran otra cara. Loma Negra, la principal cementera del país, con base en Olavarría, informó una caída del 3,2% en sus ventas del tercer trimestre: $270.107 millones contra $279.075 millones del mismo período de 2025. Sus despachos de hormigón cayeron 24,9% en volumen, por la paralización de la obra pública y la menor actividad en proyectos industriales y de arquitectura.
Según la empresa, las ventas de cemento en bolsa siguieron rezagadas, porque los consumidores vinculados a la autoconstrucción y las refacciones se vieron afectados por la caída del consumo.
La inflación porteña se aceleró
En paralelo, la inflación en la Ciudad de Buenos Aires fue de 1,9% en octubre, una décima más que en septiembre. Acumula 26,1% en el año y 32,5% interanual.
Los principales aumentos se dieron en vivienda (2,2%, por expensas, alquileres y tarifas de gas y agua), alimentos (2,2%, con un salto del 12,9% en verduras) y salud (2,2%, por las cuotas de prepagas).
El dato anticipa el índice nacional, que el INDEC difundirá en los próximos días. Las consultoras y el relevamiento del Banco Central proyectan entre 1,8% y 2%, frente al 1,9% de septiembre.
Consumo en baja y crédito caro
El consumo también muestra debilidad. El CyberMonday facturó $682.185 millones, una caída del 20% en términos reales, con un ticket promedio que perdió 14,4% frente a la inflación.
A eso se suma el costo del financiamiento. Incluso dentro del oficialismo aparecen críticas: tras reunirse con Coninagro, la senadora libertaria Patricia Bullrich sostuvo que “la tasa subió a niveles imposibles” y que se abandonaron los créditos para el capital de trabajo de las empresas.
El próximo dato clave será la inflación nacional de octubre. Si se confirma una aceleración, la presión sobre los ingresos y las canastas podría profundizarse.
En definitiva, más allá de la discusión metodológica, los distintos indicadores coinciden en un diagnóstico: una economía que no logra traducir la desaceleración de la inflación en una mejora de las condiciones de vida.


