La misión Artemis II, que marcará el regreso tripulado de Estados Unidos a la órbita lunar, volvió a ser postergada. La decisión impacta directamente en un proyecto con sello platense: a bordo viajará un satélite desarrollado por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
La reprogramación fue confirmada por la NASA, que ajustó el cronograma de la misión por cuestiones técnicas y operativas. Si bien no se trata de una cancelación, el nuevo retraso modifica los tiempos previstos para uno de los programas espaciales más ambiciosos de los últimos años.
Qué es Artemis II y por qué es clave
Artemis II será la primera misión tripulada del programa que busca establecer presencia humana sostenida en la Luna. A diferencia de Artemis I, que fue no tripulada, esta etapa llevará astronautas en una órbita alrededor del satélite natural.
La misión también transportará desarrollos científicos de distintos países, entre ellos el satélite de la UNLP, un proyecto que posiciona a la universidad platense en el escenario espacial internacional.
El aporte de la UNLP
El satélite fue diseñado por especialistas vinculados a la Facultad de Ingeniería y al ámbito científico-tecnológico de la universidad. Se trata de un desarrollo orientado a experimentar en condiciones espaciales extremas y a generar datos clave para futuras misiones.
Para La Plata, el proyecto representa mucho más que una participación simbólica. Consolida una línea de investigación en tecnología aeroespacial que viene creciendo en los últimos años.
Un retraso que no frena el proyecto
Desde la NASA explicaron que la postergación responde a ajustes técnicos en la nave y en los sistemas asociados. En programas espaciales de esta magnitud, los cambios de calendario son frecuentes y forman parte de los protocolos de seguridad.
Aunque el lanzamiento se demorará, el satélite de la UNLP sigue formando parte de la misión. El nuevo cronograma permitirá continuar con pruebas y ajustes previos al envío definitivo.
Ciencia platense en la agenda global
En una ciudad con fuerte tradición científica y universitaria, la participación en Artemis II refuerza el rol estratégico de la UNLP en proyectos de alcance global.
El retraso modifica los tiempos, pero no el objetivo. La misión continúa en marcha y, cuando finalmente despegue, llevará consigo una pieza de desarrollo tecnológico creada en La Plata rumbo a la órbita lunar.


