Lunes 23 de marzo de 2026
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Combustibles en Argentina: subieron 10% en marzo, pero el petróleo afloja y abre un nuevo escenario

El aumento de los combustibles en Argentina volvió a impactar en marzo, con subas cercanas al 10% en promedio. Sin embargo, en las últimas horas se abrió un nuevo panorama internacional que podría moderar la presión sobre los precios en surtidor.

La clave está en el mercado del petróleo. Tras varias semanas de fuerte escalada por el conflicto en Medio Oriente, el valor del crudo mostró una baja abrupta luego de un anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

El petróleo cae y cambia el clima en los mercados

El Brent, referencia internacional, había trepado hasta los US$114 el domingo por la noche. Pero tras conocerse avances diplomáticos entre Estados Unidos e Irán, el precio se desplomó más de un 14% en pocas horas y perforó los US$100 por barril.

El propio Trump habló de reuniones “buenas y productivas” con el gobierno iraní, lo que generó una reacción inmediata en los mercados. La expectativa de una posible distensión en el conflicto llevó a desactivar, al menos por ahora, el riesgo de nuevos ataques sobre infraestructura energética clave.

Ormuz, la clave que define el precio

Detrás de la caída del petróleo aparece un factor central: la posibilidad de que se normalice el tránsito por el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del crudo mundial.

Durante las últimas semanas, las restricciones en ese paso habían sido determinantes para explicar la suba del petróleo. Ahora, la expectativa de reapertura descomprime el escenario y modifica las proyecciones de corto plazo.

Qué puede pasar con los combustibles en Argentina

Aunque el precio internacional mostró una baja reciente, el impacto en Argentina no es inmediato. Los aumentos ya aplicados en marzo siguen vigentes y responden al salto previo del crudo.

En estaciones del AMBA, las subas llegaron hasta el 12%, con naftas premium por encima de los $2.000 por litro.

Desde YPF aseguran que buscarán amortiguar los ajustes, aunque en el sector reconocen un atraso en los precios locales de más del 30% respecto de la paridad internacional.

Esto implica que, incluso con una baja del petróleo, el margen para nuevas correcciones en surtidor sigue abierto.

Impacto en la inflación y la economía

El aumento de los combustibles ya tiene efecto sobre la inflación. Se estima que una suba del 10% en naftas y gasoil suma alrededor de 0,4 puntos al Índice de Precios al Consumidor.

Con los incrementos de marzo, el impacto ronda los 0,5 puntos, en un contexto donde la inflación mensual se proyecta cerca del 3,5%.

En La Plata, esto se traduce rápidamente en mayores costos de transporte, subas en alimentos y presión sobre los servicios.

Transporte y actividad: el efecto en cadena

El gasoil, clave para el transporte de cargas, también registró aumentos. Las empresas del sector ya comenzaron a trasladar esos mayores costos a tarifas, lo que impacta en toda la cadena productiva.

Este efecto dominó complica el consumo y suma incertidumbre sobre la recuperación económica.

Las proyecciones: entre la tensión y la cautela

Antes del giro en el mercado, el banco de inversión Goldman Sachs había elevado su proyección del precio del petróleo para 2026 a US$85, desde los US$77 previos, anticipando un escenario más restrictivo por posibles interrupciones prolongadas en el suministro.

Sin embargo, el nuevo contexto abre interrogantes. La evolución del conflicto y la posibilidad de sostener acuerdos diplomáticos serán determinantes para definir si la baja del petróleo se consolida o si se trata de un alivio transitorio.

Un factor clave para la economía local

Más allá de las oscilaciones recientes, el precio de los combustibles sigue siendo un eje central para la economía argentina. Su impacto en la inflación, el consumo y los costos logísticos lo convierte en una variable sensible.

Aun con recursos como Vaca Muerta, el país no logra aislarse de los movimientos del mercado global. Por eso, cualquier cambio en el precio del petróleo —ya sea al alza o a la baja— termina reflejándose, tarde o temprano, en los surtidores.

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