La Ciudad de Buenos Aires amaneció este viernes con cortes, corridas y un amplio despliegue de fuerzas federales y porteñas en los alrededores del Congreso. Mientras el Senado inició una sesión clave para el Gobierno nacional, la calle volvió a convertirse en escenario de reclamos y enfrentamientos.
En el temario aparecen dos proyectos de fuerte impacto político y social: la reforma del Régimen Penal Juvenil —que ya cuenta con media sanción de la Cámara de Diputados— y las modificaciones a la reforma laboral. Ambas iniciativas despertaron la reacción de sectores sindicales, organizaciones sociales y partidos de izquierda, que se movilizaron desde temprano.
Cortes en accesos y operativos en el microcentro
Uno de los primeros focos de conflicto se registró en la autopista Panamericana, a la altura de San Fernando. Militantes de izquierda interrumpieron el tránsito en apoyo a trabajadores despedidos de la empresa Fate. La Gendarmería intervino y logró liberar un carril para aliviar la circulación en plena hora pico.
En paralelo, se produjeron cortes en las avenidas 9 de Julio y Corrientes. La Policía de la Ciudad avanzó con gas pimienta y empujones para despejar la zona y reordenar el tránsito. Las imágenes de los incidentes circularon rápidamente en redes sociales, reflejando un clima de alta conflictividad.
Hacia el mediodía, la convocatoria del Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) concentró a cientos de manifestantes en las inmediaciones del Congreso, donde el operativo de seguridad se mantuvo activo durante toda la mañana.

Arrancó la sesión: qué se vota
Pasadas las 11, la presidenta provisional del Senado, Victoria Villarruel, dio inicio a la sesión especial. Según el orden del día, el primer punto es el tratamiento del Régimen Penal Juvenil. Si la Cámara alta lo aprueba sin modificaciones, la norma quedará en condiciones de ser promulgada.
El proyecto propone cambios en la edad de imputabilidad y en el régimen aplicable a delitos cometidos por menores, un debate que atraviesa tanto al oficialismo como a la oposición. En ciudades como La Plata, donde la agenda de seguridad ocupa un lugar central en el debate público, la discusión no pasa inadvertida.
Luego será el turno de la reforma laboral. La iniciativa ya había sido aprobada por el Senado, pero Diputados introdujo cambios que ahora deben ser ratificados. Entre los puntos más debatidos figuran las modificaciones en indemnizaciones, modalidades de contratación y régimen de multas laborales.
Lectura política y repercusión en la provincia
El avance de estas reformas se da en un contexto de ajuste fiscal, puja con sectores sindicales y redefinición de alianzas políticas. Para el oficialismo, se trata de herramientas para reordenar el mercado laboral y endurecer la política penal. Para la oposición y los gremios, implican una reducción de derechos y garantías.
En la provincia de Buenos Aires, y particularmente en La Plata, ambos temas tienen impacto directo. La capital bonaerense concentra empleo público, actividad universitaria y un entramado sindical activo, además de una agenda de seguridad que forma parte del debate político local. Cada decisión en el Congreso repercute en la dinámica provincial y en el clima social.
La sesión se prevé extensa, con discursos, cuestiones de privilegio y cruces entre bloques. Mientras tanto, la movilización en las calles sigue siendo un componente central del escenario político nacional.


