Viernes 10 de abril de 2026
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Proyección de inflación más alta, créditos al límite y dólar atrasado: se profundizan las señales de desgaste de la economía

Economistas recalculan al alza para 2026, sube la morosidad en los hogares y el tipo de cambio pierde frente a los precios. El impacto empieza a notarse en el consumo y en costos clave como el transporte.

Las proyecciones económicas para 2026 empezaron a moverse en una dirección menos optimista. Con una inflación estimada cerca del 30%, un crecimiento del crédito que ya muestra dificultades de pago y un dólar que corre por detrás de los precios, el esquema actual empieza a dejar señales concretas en la dinámica del consumo.

Inflación: un piso más alto del esperado

Los últimos relevamientos de economistas reflejan un cambio claro: la inflación proyectada para este año ya no muestra una baja sostenida. Por el contrario, se ajusta hacia arriba y, en algunos casos, se acerca o incluso supera los niveles de 2025.

La corrección responde a varios factores, entre ellos la recomposición de precios regulados y la persistencia de aumentos en servicios. El resultado es un escenario donde la desaceleración pierde consistencia y obliga a recalcular expectativas.

Dólar atrasado: alivio transitorio, costo productivo

El tipo de cambio mantiene una dinámica más lenta que la inflación, lo que genera una apreciación en términos reales. Esto contribuye a contener algunos precios, pero introduce un problema de fondo.

Para la industria, implica un encarecimiento relativo en dólares y pérdida de competitividad. Sectores vinculados a la producción local comienzan a operar con márgenes más ajustados, en un contexto donde el mercado interno tampoco ofrece una expansión clara.

Crédito en expansión, pero con mora en aumento

El financiamiento fue uno de los pilares para sostener el consumo en los últimos meses. Sin embargo, los datos muestran un deterioro en la capacidad de pago de los hogares.

La morosidad crece a medida que más familias recurren al crédito para cubrir gastos corrientes. El fenómeno cambia la lógica: ya no se trata de financiar consumo futuro, sino de compensar ingresos que no alcanzan.

Consumo: menos margen, más selectividad

Con inflación persistente y mayor carga financiera, el consumo empieza a mostrar un comportamiento más restrictivo. Se priorizan gastos esenciales y se postergan decisiones en otros rubros.

Este ajuste no es abrupto, pero sí sostenido. Comercios y servicios empiezan a notar una demanda más cautelosa, con mayor sensibilidad a precios y promociones.

El impacto en La Plata

El escenario macro se traduce con rapidez en la economía local. En La Plata, uno de los indicadores más visibles es el transporte: el boleto de colectivo acumuló aumentos superiores al 1.600% desde fines de 2023.

El peso de ese gasto en el ingreso mensual creció de forma significativa, especialmente para trabajadores y estudiantes. El efecto se replica en el resto del consumo: menos margen para otros gastos y mayor ajuste en la vida diaria.

Un esquema que empieza a mostrar límites

La combinación de inflación elevada, dólar contenido y expansión del crédito permitió cierta estabilidad en el corto plazo. Pero también generó efectos acumulativos.

El principal es una economía que sostiene su funcionamiento con menor capacidad de absorción en los hogares.

Lo que viene

En el corto plazo, el foco estará puesto en si la inflación logra retomar una tendencia descendente y en cómo se ajusta el tipo de cambio sin trasladar el impacto a precios.

Si esas variables no encuentran un punto de equilibrio, el escenario es claro: ingresos que siguen corriendo detrás de la inflación y consumo condicionado por el endeudamiento.

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