La CGT lanzó una dura advertencia contra el proyecto de reforma laboral impulsado por Javier Milei: según la central obrera, la reducción de la contribución patronal del 6% al 5% “recorta recursos para la salud” y pone en riesgo la atención de las familias trabajadoras. El oficialismo busca aprobar la iniciativa en febrero, en medio de negociaciones con gobernadores y tensiones sindicales.
Este martes, la Confederación General del Trabajo (CGT) se pronunció públicamente contra el proyecto de reforma laboral que el Gobierno nacional impulsa en el Congreso. A través de su Secretaría de Acción Social, la central obrera advirtió que la iniciativa “recorta recursos para la salud” y que “los únicos perjudicados son las familias trabajadoras”.
El eje de la crítica está puesto en la reducción de la contribución patronal del 6% al 5%, un punto que, según la CGT, impacta directamente en el financiamiento de las obras sociales sindicales y, por ende, en la atención médica de millones de argentinos.
“No es la caja de los sindicatos”
La CGT buscó despejar críticas habituales sobre el manejo de fondos sindicales y remarcó que “no está en juego la caja de los sindicatos”. En cambio, subrayó que lo que está en riesgo es el acceso a un servicio esencial: la salud. “No es una discusión de números, la salud es un derecho humano”, enfatizó la central en su comunicado difundido en la red social X.
El contexto político
La reforma laboral forma parte del paquete de leyes que el presidente Javier Milei pretende aprobar en las sesiones extraordinarias de febrero. Tras haber conseguido la sanción del Presupuesto 2026, el oficialismo busca ahora avanzar con la “modernización laboral”, aunque enfrenta resistencias tanto en la oposición como en sectores sindicales.
Los gobernadores aliados y dialoguistas son clave para el futuro del proyecto, mientras que la CGT se prepara para presionar en el Congreso y no descarta medidas de fuerza si la iniciativa avanza sin modificaciones.
Tensiones internas en la CGT
El debate sobre cómo enfrentar la reforma también genera tensiones dentro de la propia central obrera. Mientras el sector dialoguista apuesta por negociar cambios en el proyecto, el ala más dura plantea la necesidad de ganar la calle y desgastar al Gobierno con movilizaciones
Lo que está en juego
El recorte de aportes patronales, según la CGT, no representa un ahorro real para las empresas, pero sí un golpe directo a la financiación de las obras sociales. En ese marco, la central insiste en que la reforma laboral no puede avanzar a costa de la salud de los trabajadores y sus familias.
El desenlace de esta pulseada será decisivo en las próximas semanas, cuando el Congreso debata el proyecto en un clima de alta tensión política y sindical.


