La crisis interna del Gobierno nacional sumó un nuevo capítulo con la renuncia de Carlos Casares, quien se desempeñaba como interventor del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas). La salida se conoció en las últimas horas y dejó expuestas las dificultades del Ejecutivo para sostener funcionarios en áreas estratégicas.
La dimisión se produce en un momento sensible para el sector energético, atravesado por el ajuste tarifario, la revisión de contratos y las tensiones internas sobre el rumbo de la política regulatoria.
Un organismo clave en medio de internas oficiales
El Enargas cumple un rol central en la regulación del servicio de gas, la definición de cuadros tarifarios y el control de las empresas concesionarias. La renuncia de Casares genera incertidumbre sobre la continuidad de las decisiones tomadas durante la intervención y abre un escenario de transición en un área de alto impacto social.
Según trascendió en ámbitos políticos, la salida estuvo vinculada a diferencias internas y a la falta de respaldo para avanzar con determinadas definiciones. El episodio vuelve a mostrar las tensiones entre el área económica y los organismos de control.
Tarifas, ajuste y ruido político
El conflicto en el Enargas se inscribe en un contexto más amplio de discusión por las tarifas de los servicios públicos. Con la inflación aún elevada y el poder adquisitivo en retroceso, cada decisión en materia energética genera impacto directo en hogares y comercios.
En ciudades como La Plata, donde el peso de las facturas de gas se siente con fuerza durante el invierno, la falta de estabilidad en los organismos reguladores suma preocupación y resta previsibilidad.
Un gabinete con dificultades para consolidarse
La renuncia de Casares se suma a otros movimientos y salidas que reflejan un gabinete bajo presión, atravesado por internas y recambios constantes. Mientras el Gobierno busca sostener su programa económico, las tensiones en áreas técnicas clave exponen los límites de la gestión.
Ahora, la definición de quién quedará al frente del Enargas aparece como una decisión urgente para ordenar el frente energético y evitar que la crisis interna se profundice.


