Investigadores del CONICET detectaron fármacos en agua y plantas de cursos que atraviesan zonas productivas. El hallazgo abre interrogantes sobre el impacto ambiental y sanitario en la región.
El dato es incómodo y difícil de esquivar: en arroyos que atraviesan el cordón frutihortícola de La Plata encontraron restos de antibióticos veterinarios y otros fármacos. No solo en el agua, también en plantas. El estudio, impulsado por científicos del CONICET, vuelve a poner bajo la lupa una zona clave para la producción de alimentos en la región.
Qué encontraron y dónde
Las muestras se tomaron en tres arroyos que cruzan áreas productivas del Gran La Plata, donde se concentra buena parte de la actividad hortícola. En esos cursos de agua se detectaron residuos de medicamentos de uso veterinario, principalmente antibióticos utilizados en la cría intensiva.
Pero el punto que encendió las alarmas es otro: los compuestos también aparecieron en vegetación cercana, lo que sugiere un proceso de absorción y acumulación en el ambiente.
Cómo llegan los fármacos al agua
El mecanismo no es nuevo, pero sí cada vez más visible. Los residuos provienen, en gran parte, de desechos de la actividad agropecuaria y del uso de medicamentos en animales. A eso se suma la falta de sistemas de tratamiento adecuados y el escurrimiento hacia canales y arroyos.
En una región como La Plata, donde la producción hortícola convive con zonas urbanas y periurbanas, el problema se amplifica. El agua que circula por esos cursos no queda aislada: impacta en suelos, cultivos y, potencialmente, en la cadena alimentaria.
Impacto ambiental y sanitario
Los especialistas advierten que la presencia de antibióticos en el ambiente no es inocua. Uno de los principales riesgos es la generación de resistencia bacteriana, un fenómeno que ya preocupa a escala global.
Además, la acumulación de estos compuestos puede alterar ecosistemas acuáticos y afectar la biodiversidad. En términos locales, el dato abre un interrogante sensible: qué pasa con los alimentos producidos en esas zonas y qué controles existen sobre su calidad.
La Plata, en el centro de la escena
El cordón frutihortícola platense es uno de los más importantes del país. Abastece no solo a la ciudad, sino también a buena parte del Área Metropolitana de Buenos Aires.
Por eso, el hallazgo no queda en el plano académico. Tiene implicancias directas sobre la producción, la comercialización y la percepción de calidad de los alimentos que salen de la región.
Controles y vacíos
El estudio también expone una discusión de fondo: los controles sobre el uso de medicamentos en la producción intensiva y el tratamiento de efluentes.
Hoy, la regulación existe, pero la implementación es desigual. En muchos casos, los sistemas de tratamiento no alcanzan o directamente no están presentes, lo que facilita que estos residuos terminen en los cursos de agua.
Lo que puede venir
A corto plazo, el tema podría escalar en la agenda pública local. No solo por la cuestión ambiental, sino por su impacto económico en un sector clave para La Plata.
Si se profundizan los controles o aparecen nuevas evidencias, el cordón frutihortícola podría enfrentar mayores exigencias sanitarias. Y eso, en un contexto económico ajustado, no es un dato menor.


