El Índice Líder de la Universidad Torcuato Di Tella acumula tres caídas consecutivas y ubica en 82% la probabilidad de que la economía abandone su fase expansiva. Al mismo tiempo, el Banco Central confirmó que la mora bancaria de las familias llegó al 12,9% en julio, el nivel más alto en dos décadas.
Dos indicadores publicados esta semana confirman que la recuperación económica no es uniforme ni sostenida. La Universidad Torcuato Di Tella elevó al 82% el riesgo de recesión. El Banco Central, en tanto, registró que la mora familiar llegó al 12,9% en julio. El ajuste tiene un costo concreto para los hogares argentinos.
El Índice Líder y el riesgo de recesión
El Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la UTDT publicó su informe de agosto. El Índice Líder cayó 0,27% respecto de julio y quedó en 122,45 puntos. También retrocedió 1,05% en la comparación interanual. Además, la tendencia-ciclo acumula su tercera caída mensual consecutiva: bajó 0,32% mensual y 2,28% interanual. De esta manera, la probabilidad de que la economía abandone su fase expansiva volvió a subir. En agosto llegó al 82%, luego de haber bajado al 81% en julio.
El deterioro también aparece en el Índice de Difusión. Solo tres de las diez variables que componen el indicador mostraron mejoras en agosto: el M1 real, el precio FOB de la soja y las ventas de autos a concesionarios. En cambio, retrocedieron los despachos de cemento, la recaudación real del IVA y la confianza del consumidor. También cayeron varios indicadores de producción industrial. Así, el Índice de Difusión llegó al 30%, frente al 50% de julio y el 60% de junio.
¿Recesión o señal anticipada?
El 82% no equivale a confirmar una recesión. La metodología de la UTDT define una recesión cuando el EMAE acumula seis caídas mensuales consecutivas. El último dato disponible corresponde a junio, cuando la actividad creció 0,9% mensual y 2,7% interanual. Sin embargo, el PBI del segundo trimestre registró una caída del 0,6%. Esto ocurrió luego del crecimiento de 0,7% en los primeros tres meses del año. El dato de actividad de julio será publicado por el INDEC el 24 de septiembre y dará una nueva referencia clave.
La mora familiar en máximo de 20 años
En paralelo, el Banco Central publicó que la mora bancaria de las familias llegó al 12,9% en julio, 0,1 punto más que en junio. Es el nivel más alto en dos décadas. En la comparación interanual, el dato más que se duplicó: un año atrás era del 5,6%. Por su parte, la mora sistémica total se ubicó en el 7,7%. Es también el doble del 3,2% registrado en igual mes de 2025.
Al interior del crédito familiar, los préstamos personales muestran la mayor irregularidad: llegan al 16,7%. También suben las tarjetas de crédito, con una mora del 12,8%, y los prendarios, en 8,1%. En tanto, el segmento hipotecario se mantiene estable en 1,6%.
El FMI monitorea pero no alarma
El 10 de septiembre el FMI reconoció que sigue de cerca la morosidad argentina. «Por supuesto, estamos monitoreando el reciente aumento de las tasas de morosidad de los hogares», declaró Julie Kozack, directora de Comunicaciones del organismo. Sin embargo, el Fondo descartó que esto represente «un riesgo significativo para la estabilidad financiera».
Un ajuste que las familias pagan en cuotas
Más allá de las definiciones técnicas, los datos encajan en un mismo patrón. El 92,3% de los hogares argentinos registra algún tipo de deuda, según el IETSE. En la provincia de Buenos Aires, casi dos millones de personas están en mora. Mientras tanto, la confianza del consumidor mejoró 2,37% en septiembre hasta los 41,18 puntos. De esta manera, cortó dos meses consecutivos de caídas. Sin embargo, esa mejora fue dispar: en hogares de ingresos bajos subió 12,33%, pero entre los de mayores recursos cayó 4,07%. El índice todavía acumula una caída del 13,09% desde su pico de 47,38 puntos en enero de 2025.


