Domingo 25 de enero de 2026
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Rosca al rojo vivo en la Legislatura: la deuda de Kicillof sigue trabada y crecen las chicanas políticas

La Legislatura bonaerense cerró otra semana sin resolver uno de los debates más sensibles del año: la autorización que necesita el gobernador Axel Kicillof para tomar nueva deuda. La sesión en Diputados volvió a caerse por falta de quórum, el Senado pasó a cuarto intermedio y el oficialismo quedó obligado a jugar su última carta antes del recambio legislativo. Las cámaras fueron convocadas a sesiones extraordinarias para el miércoles 3 de diciembre a las 17, una fecha que asoma como la última oportunidad real para destrabar un expediente que cruza economía, poder y proyección política.

El proyecto busca habilitar endeudamiento por más de 3.000 millones de dólares, una herramienta clave para atravesar 2026 en un contexto de caída de recursos, vencimientos por casi 1.600 millones de dólares y fuerte ajuste en las transferencias nacionales. Sin ese respaldo financiero, en el gobierno aceptan que se abre un escenario delicado para pagar sueldos, sostener obra pública y asistir a municipios. Y, en paralelo, se compromete el horizonte político del propio Kicillof, que proyecta disputar liderazgo nacional hacia 2027.

La escena política: Massa, Guerrera y un mensaje sin vueltas

Minutos antes de que se desplomara la sesión en Diputados, una imagen sintetizó el clima de urgencia: el presidente de la Cámara, Alexis Guerrera, y el jefe del bloque de Unión por la Patria, Facundo Tignanelli, conversaban por teléfono con Sergio Massa. El mensaje fue público después: el ex ministro pidió “redoblar el esfuerzo” para convocar a una nueva sesión y presionar a la oposición a definirse.

La intervención del massismo volvió a aparecer como factor de empuje en una negociación cada vez más compleja, donde también tallan el ministro Gabriel Katopodis y el intendente y diputado electo Mariano Cascallares. Ambos se presentaron en Diputados tras la caída del quórum para intentar reactivar el diálogo con los bloques opositores, en una señal clara de que el Ejecutivo busca evitar sumar otro fracaso.

Por qué no sale la ley

La aprobación del endeudamiento exige una mayoría especial de dos tercios de los presentes. En Diputados, donde el oficialismo cuenta con 37 de 92 bancas, necesita al menos unos 24 votos opositores, un número que sigue lejos de estar garantizado.

Los dos ejes que traban el acuerdo son conocidos:

  1. El fondo para municipios. Kicillof propuso destinar el 8% del endeudamiento —más de 300 millones de dólares— para las comunas. La oposición pide un mecanismo de reparto claro, con monto fijo garantizado, y desconfía de que el esquema quede atado a la toma efectiva de deuda.

Hay dos versiones sobre la mesa: desde la oposición hablan de un fondo de 120.000 millones de pesos, a pagar en cinco cuotas con parte del dinero en 2027; desde el oficialismo sostienen que el número sube a 240.000 millones, en cuotas entre abril de 2026 y abril de 2027. Pero más allá del monto, el principal choque es el método de distribución: el Ejecutivo impulsa un sistema objetivo “por goteo”, basado en el Coeficiente Único de Distribución (CUD) o una fórmula mixta; sectores de La Cámpora proponen una comisión bicameral que evalúe proyectos municipales, opción que genera recelos en la oposición por el nivel de discrecionalidad.

  1. Los cargos en el Banco Provincia. La ampliación del directorio del BAPRO, de ocho a doce miembros, se convirtió en una ficha central de la negociación. El Ejecutivo espera que la oposición envíe nombres para ocupar cuatro lugares, aunque los bloques opositores dudan de asumir el costo político de una expansión del organismo en tiempos de ajuste. En alternativa, el gobierno ofreció crear cuatro cargos de síndicos con salarios equiparables, propuesta que tampoco convence por la menor estabilidad institucional de esos puestos.

A esto se suma otro tablero silencioso: ocho vacantes en el Tribunal Fiscal de Apelación bonaerense, espacios también apetecidos por distintos sectores y que funcionan como moneda de cambio en la rosca.

Las internas del peronismo también pesan

Aunque hacia afuera Unión por la Patria responsabiliza a la oposición por el bloqueo, puertas adentro las tensiones son evidentes. Existen desconfianzas cruzadas sobre la estrategia en torno a la distribución de fondos municipales, con acusaciones de “operaciones” internas que el propio Tignanelli salió a desmentir públicamente.

La reunión de todas las tribus peronistas en las oficinas de Massa, sobre la avenida Libertador, lejos estuvo de ordenar el frente común. Un comunicado posterior apeló a la “responsabilidad legislativa” de la oposición, pero las divergencias internas continuaron flotando. En el Ejecutivo observan con preocupación un esquema de diálogos transversales —entre referentes propios y jefes de bloques del PRO y la UCR— que, en lugar de acercar votos, estaría complicando la disciplina interna.

Oposición fragmentada

Del otro lado del mostrador tampoco hay uniformidad. La UCR y el PRO, únicas fuerzas no peronistas con intendentes, arrastran posiciones contradictorias: algunos prefieren el CUD tradicional, otros apoyan fórmulas mixtas y un puñado no descarta el esquema bicameral. Incluso se evalúa una salida híbrida: mitad de los fondos por reparto automático y mitad mediante proyectos específicos, pero sin consensos cerrados.

Esta atomización dificulta reunir los votos necesarios para alcanzar los dos tercios y termina congelando cualquier definición.

Los números que explican la urgencia

El Presupuesto provincial proyecta para 2026 gastos por $43 billones e ingresos por $41,5 billones. Casi el 60% se destina a salarios y jubilaciones. El déficit primario sería del 0,2% del Producto Geográfico Bruto. La Provincia apuesta a una mejora del 3,4% real de la recaudación de Ingresos Brutos y a un incremento del 5,6% en coparticipación, atado a una eventual reforma tributaria nacional.

Además, el endeudamiento contemplaría hasta 3.285 millones de dólares, más 400 millones específicos para obras de energía y vialidad. Las necesidades financieras totales estimadas para 2026 ascienden a 1.856 millones, un argumento que sectores opositores utilizan para sostener que el pedido oficial es excesivo.

El reloj corre

Si el proyecto no se aprueba antes del recambio legislativo, el escenario se vuelve todavía más cuesta arriba. Aunque el peronismo sumará algunas bancas, también desembarcará una mayor cantidad de libertarios, con nuevos actores —como Sebastián Pareja— que endurecen la aritmética de los acuerdos.

El miércoles 3 de diciembre queda marcado como el límite político: la última ventana para que Kicillof consiga la herramienta financiera que necesita para gobernar y sostener su proyección. Ceder a la oposición implica costos internos; no ceder puede significar quedarse sin fondos. Una ecuación delicada en un tablero donde la rosca avanza más rápido que las soluciones.

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