Durante el terrorismo de Estado, 220 deportistas fueron desaparecidos en Argentina, y 150 de ellos eran rugbiers. La Plata Rugby sufrió la pérdida de 20 jugadores, en su mayoría estudiantes universitarios y militantes políticos. Hoy, el deporte de la ovalada mantiene vivo su recuerdo con homenajes y la práctica de sus hijos.
La Plata Rugby fue pionero en homenajear a sus desaparecidos en 2006, colocando una placa con sus nombres en el club. La investigación periodística de Claudio Gómez reveló que la cifra de rugbiers desaparecidos ascendía a 20, todos jóvenes comprometidos con causas sociales y políticas, muchos vinculados al ERP y Montoneros.
Los 20 rugbiers desaparecidos de La Plata Rugby Club fueron identificados en el libro Maten al rugbier. Entre ellos figuran nombres emblemáticos como Jorge Moura (hermano de Federico Moura, líder de Virus) y Marcelo Bettini (hermano del ex embajador en España durante el kirchnerismo)
El rugby y la dictadura
De los 220 deportistas desaparecidos, 150 eran jugadores de rugby. La cifra refleja cómo el deporte, asociado a sectores de clase media y burguesa, también fue atravesado por la represión. Los rugbiers desaparecidos compartían una identidad: estudiantes universitarios, militantes y jóvenes que veían en el deporte un espacio de comunidad y resistencia.
Historias truncas y memoria viva
Casos como el de Ricardo Dakuyaku, rugbier del Club San Luis y estudiante de Arquitectura, muestran la diversidad de trayectorias que fueron interrumpidas por el terrorismo de Estado. Su recuerdo, junto al de otros jugadores, se mantiene vivo en libros, homenajes y en la práctica de sus hijos, que continúan jugando al rugby como legado de memoria.
Memoria activa
La historia de los rugbiers desaparecidos es un recordatorio de que la dictadura no sólo persiguió militantes políticos, sino también jóvenes deportistas que encarnaban ideales de justicia social. El rugby argentino, marcado por estas ausencias, se convierte en un espacio de memoria activa, donde cada homenaje y cada partido son también un acto de resistencia contra el olvido.


