El arranque de 2026 dejó una señal clara para el bolsillo de los trabajadores: los salarios volvieron a correr por detrás de los precios. Según el último informe del INDEC, los ingresos subieron en promedio un 2,5% en enero, mientras que la inflación alcanzó el 2,9%. La brecha, aunque acotada, confirma una tendencia que ya suma cinco meses consecutivos de deterioro del poder adquisitivo.
Detrás del promedio, el dato que más preocupa está en el empleo estatal. El sector público fue el más golpeado en el mes, con un incremento salarial del 1,8%, quedando más de un punto por debajo del IPC. En un contexto de ajuste fiscal y paritarias más contenidas, los trabajadores estatales volvieron a perder terreno frente al costo de vida.

El sector público, el más rezagado
El informe oficial muestra que dentro del segmento registrado —que incluye tanto al empleo privado formal como al estatal— los aumentos quedaron lejos de compensar la inflación. Mientras los salarios privados registrados subieron un 2,1%, los del sector público quedaron aún más atrás.
Al desagregar los datos, la situación es dispar:
- El subsector público nacional registró una suba del 2% mensual, con una variación interanual del 22,4%.
- En el ámbito provincial, los salarios crecieron 1,7% en enero y acumularon un 33,4% interanual.
Este escenario impacta de lleno en provincias como Buenos Aires y, por arrastre, en ciudades como La Plata, donde el empleo público tiene un peso relevante en la economía local. La pérdida de poder de compra en este segmento no solo afecta a los trabajadores, sino también al consumo en comercios y servicios.
Informales arriba, pero con fragilidad
En el otro extremo, los trabajadores no registrados mostraron una suba del 4,4% mensual, siendo los únicos que lograron superar la inflación en enero. Sin embargo, se trata de un sector con ingresos más bajos, alta volatilidad y sin estabilidad laboral.
En términos interanuales, la brecha se amplía:
- Sector privado no registrado: +80,6%
- Sector privado registrado: +28,5%
- Sector público: +30%
Aunque el promedio general de salarios mostró una suba del 37,7% interanual —por encima del 32,4% de inflación acumulada—, el dato es engañoso: la mejora está traccionada por el segmento informal, mientras que los trabajadores formales siguen sin consolidar una recuperación real.
Cinco meses de pérdida y consumo en retroceso
Este proceso ya tiene impacto en la economía cotidiana. La caída del poder adquisitivo se traduce en menor consumo, mayor uso del crédito para gastos corrientes y un mercado laboral que muestra señales de fragilidad, con aumento de la informalidad.
En ciudades como La Plata, donde el entramado comercial depende en buena medida del gasto de los asalariados, la dinámica empieza a sentirse con fuerza en rubros sensibles como alimentos, indumentaria y servicios.
Inflación sin techo claro y salarios que no alcanzan
Las primeras proyecciones privadas para marzo anticipan que la inflación podría volver a ubicarse cerca del 3% mensual, impulsada por subas en educación, tarifas, combustibles e indumentaria. Este escenario refuerza la dificultad para que los salarios recuperen terreno en el corto plazo.

En el marco de la gestión de Javier Milei, el Gobierno apuesta a una desaceleración gradual de los precios. Sin embargo, los datos recientes muestran que el proceso sigue siendo irregular y que el impacto sobre los ingresos continúa siendo uno de los principales desafíos.
Por ahora, la foto es clara: los salarios no logran seguirle el ritmo a la inflación y el sector público aparece como el eslabón más débil en esa carrera.
El deterioro del salario real no es un fenómeno aislado. Desde septiembre de 2025, los ingresos registrados vienen perdiendo contra la inflación mes a mes. En ese período, los estatales aparecen como los más perjudicados, seguidos por los trabajadores del sector privado formal.


