Sábado 11 de abril de 2026
Sábado 11 de abril de 2026
loader-image
temperature icon 20°C

Salarios que vuelven a perder y alimentos en alza: el deterioro del ingreso se siente cada vez más

Paritarias por debajo de la inflación, alimentos que suben más que el promedio y consumo en caída configuran un escenario que ya se siente en La Plata. Mientras tanto, el Gobierno recompone fuerte los sueldos de la cúpula política.

El inicio de 2026 no trajo alivio para los ingresos. Los salarios del sector privado volvieron a perder contra la inflación y ya encadenan tres meses en baja real. El dato no es aislado: confirma un deterioro que se arrastra desde fines de 2025 y que impacta de lleno en el consumo cotidiano.

Según el Centro de Estudios sobre Trabajo y Desarrollo (Cetyd), en el primer bimestre las paritarias acordaron subas del 1,7% en enero y 0,8% en febrero, mientras que la inflación acumuló 2,9%. La cuenta es simple: los precios corrieron más rápido que los ingresos.

Paritarias cortas y atraso acumulado

El problema no se limita a los primeros meses del año. La aceleración inflacionaria de fines de 2025 dejó acuerdos salariales desactualizados antes de empezar a pagarse.

Para marzo, el escenario tampoco mejora: los aumentos previstos rondan el 2,3%, mientras que las estimaciones privadas ubican la inflación cerca del 3%. Si se confirma, será el tercer mes consecutivo con pérdida real.

Otros relevamientos van en la misma línea. El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) calcula que los salarios están más de un 5% por debajo de noviembre de 2023. Si se mide con una canasta más representativa del consumo real, la caída es aún mayor: hasta 15% en algunos convenios.

En La Plata, esto se traduce en un dato concreto: menos margen para sostener gastos básicos y un ajuste silencioso en el consumo familiar.

Menos conflicto, más fragilidad

El deterioro del poder adquisitivo no se traduce en mayor conflictividad. Por el contrario, 2025 cerró con el nivel de huelgas más bajo desde 2006.

Lejos de ser una señal de estabilidad, los especialistas lo interpretan como síntoma de fragilidad: el temor a perder el empleo limita la capacidad de reclamo.

El panorama laboral tampoco ayuda. El Indicador Predictivo del Empleo anticipa caídas mensuales de hasta 0,2% en el primer trimestre. Aun con cierta recuperación de la actividad, el mercado de trabajo no logra absorber mano de obra.

Supermercados: aumentos donde más duele

El impacto se vuelve más evidente en la góndola. Un relevamiento en supermercados detectó subas de hasta casi 10% en productos básicos durante marzo.

Las mayores alzas se concentraron en alimentos de consumo diario: galletitas, carnes, aceites y lácteos. Incluso las segundas y terceras marcas —las más elegidas en contextos de ajuste— aumentaron por encima de las primeras.

En productos clave como la leche, la diferencia es clara: mientras una marca líder subió cerca del 2%, otras alternativas llegaron a incrementos superiores al 9%.

El resultado es un efecto doble: salarios que pierden contra la inflación y una canasta básica que se encarece más rápido que el promedio.

En paralelo, el consumo masivo sigue en retroceso. En febrero cayó 3,4% interanual, consolidando una tendencia que también se siente en comercios de La Plata y el conurbano.

Inflación en torno al 3% y presión en alimentos

El IPC de la Ciudad de Buenos Aires marcó 3,1% en marzo, impulsado por alimentos, combustibles y educación. A nivel nacional, las consultoras proyectan un número similar o incluso algo mayor.

Alimentos vuelve a ser el rubro más sensible, con subas que impactan directamente en los hogares. A esto se suman aumentos en tarifas y servicios, que presionan sobre el gasto mensual.

El contraste: subas fuertes en la cúpula política

Mientras el sector privado pierde terreno, el Gobierno avanzó con aumentos significativos en los salarios de funcionarios.

Con el DNU 931/2025, los ministros pasarán de cobrar $3,5 millones a más de $8 millones en pocos meses. Secretarios y subsecretarios también tendrán incrementos por encima de la inflación del período.


El argumento oficial apunta a evitar la fuga de cuadros técnicos. Sin embargo, el contraste con el resto de los ingresos es evidente: el salario promedio formal ronda los $1,6 millones y el estatal cerca de $1,2 millones.

La brecha con otros poderes del Estado también es amplia: senadores con ingresos cercanos a $11,6 millones y jueces de la Corte por encima de los $10 millones.

Qué puede pasar en los próximos meses

El escenario de corto plazo no muestra señales claras de mejora. Con inflación estabilizada en torno al 3% mensual, paritarias más cortas y consumo en baja, el riesgo es consolidar un esquema de “salarios corriendo desde atrás”.

En ciudades como La Plata, donde el gasto en alimentos y servicios pesa más en el bolsillo, el ajuste se vuelve más visible: menos consumo, cambios de marcas y mayor dependencia del crédito informal o promociones.

Si no hay una recomposición real de ingresos, la economía puede sostener cierta estabilidad nominal, pero con un costo creciente en el poder de compra.

Scroll al inicio