La demanda de atención psicológica estudiantil creció de forma sostenida en los últimos años, pero la universidad nunca difundió estadísticas oficiales sobre turnos, demoras o cantidad de estudiantes atendidos. Es un servicio real, gratuito y activo — que funciona sin datos públicos que permitan dimensionar su alcance.
La Universidad Nacional de La Plata ofrece atención psicológica gratuita para sus más de 120.000 estudiantes a través de la Dirección de Políticas de Salud Estudiantil, con consultorios centralizados en el Edificio de Presidencia y sedes periféricas en las facultades de Ciencias Agrarias, Veterinarias, Jurídicas y Sociales, Arquitectura, Ingeniería, Bellas Artes y Psicología.
El mecanismo de acceso es simple en el papel: el estudiante se acerca los días de turno, hace una entrevista de admisión y, si corresponde, es derivado a un tratamiento de aproximadamente 30 sesiones semanales.
Lo que no está disponible públicamente es cualquier indicador que permita saber cuánto tarda ese proceso, cuántos estudiantes lo atraviesan por año o cuál es la relación entre la demanda y la capacidad real del servicio.
Un antecedente que sigue vigente: «No dan abasto»
En 2023, el diario El Día realizó un relevamiento entre estudiantes de distintas facultades y pidió a los responsables de los departamentos de Salud Mental y Salud de la UNLP datos estadísticos sobre la cantidad de alumnos atendidos. La respuesta institucional, según reconstruyó el propio medio, fue que «no dan abasto» con la solicitud de turnos que llegan al Rectorado, sin precisar cifras.
En esa misma cobertura, una estudiante de la Facultad de Ciencias Económicas relató que durante el curso de ingreso se registraron «cuatro o cinco episodios de ataques de pánico y ansiedad con llamados a la ambulancia» en algunas semanas, lo que llevó al centro de estudiantes a capacitarse con la Cruz Roja para intervenir mientras llegaba la asistencia médica.
No hay evidencia de que esa opacidad estadística se haya modificado desde entonces. La UNLP sigue comunicando el servicio —turnos los martes a las 8 en Presidencia, formulario de contacto por correo electrónico para el consultorio de la Facultad de Psicología— pero no publica indicadores de gestión sobre tiempos de espera ni volumen de consultas.
Por qué la falta de datos es, en sí misma, un problema de política pública
Un sistema de salud mental universitario que no mide su propia demanda no puede planificar recursos, ni justificar ampliaciones de personal, ni detectar si la crisis crece en algunas facultades más que en otras. La ausencia de estadísticas no es un detalle administrativo: es la razón por la cual nadie —ni estudiantes, ni docentes, ni la propia gestión universitaria— puede dimensionar con precisión el tamaño real del problema.
Esa opacidad contrasta con otras áreas donde la UNLP sí construyó series de datos públicas y sostenidas en el tiempo, como el propio Monitor del Mercado de Alquileres que la Municipalidad de La Plata elabora trimestralmente, o los informes del CEPA sobre conflictividad laboral que citan fuentes verificables. La salud mental estudiantil, en cambio, se sostiene sobre testimonios sueltos y reconocimientos informales de que la demanda supera la capacidad.
Cómo acceder al servicio hoy
Para quienes necesiten el recurso, la vía de acceso sigue siendo la misma: acercarse los martes a las 8 al Departamento de Salud Estudiantil, en el Edificio de Presidencia (calle 7 entre 47 y 48), con la libreta sanitaria estudiantil actualizada. El consultorio de la Facultad de Psicología, en el predio del ex BIM III (51 entre 123 y 124), también recibe solicitudes por correo electrónico a pbu.presidencia@presi.unlp.edu.ar.


