Sábado 1 de agosto de 2026
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«Sublevación democrática» y afiches: el kirchnerismo convierte la jugada judicial de Cristina en campaña

Kolina lanzó encuentros para «construir las condiciones políticas» de una candidatura y Nuevo Encuentro empapeló ciudades de todo el país. El operativo clamor se activa en paralelo a la estrategia legal ante la ONU.

Dos fuentes complementarias que se integran bien: Kolina con el acto porteño y la consigna «sublevación democrática»; Nuevo Encuentro con la campaña nacional de afiches y la voz de Sabbatella. El hilo conductor es el mismo: el kirchnerismo orbita convierte la movida judicial ante la ONU en operativo político de calle. Va la nota integrada.

«Sublevación democrática» y afiches en todo el país: el kirchnerismo convierte la jugada judicial de Cristina en campaña política

La carta de Cristina Kirchner del martes no fue solo un documento jurídico. En menos de 48 horas, dos espacios del kirchnerismo lo convirtieron en el puntapié de una campaña política que ya tiene nombre, afiches y consigna. Kolina —el partido de Alicia Kirchner— organizó un acto en la Ciudad para construir lo que llamaron «las condiciones políticas» para la candidatura de la expresidenta. Nuevo Encuentro, la fuerza que conduce Martín Sabbatella, empapeló distintas ciudades del país con la consigna «Cristina Libre». El operativo clamor llegó antes de que el debate electoral de 2027 empiece formalmente.

Kolina: «sublevación democrática» desde el microcentro porteño

El encuentro se tituló «Poder Elegirla» y fue encabezado por el presidente de Kolina en la Ciudad, el legislador Andrés La Blunda, en el espacio La Palabra del microcentro porteño. También participaron la legisladora Delfina Velázquez y el analista Artemio López.

La Blunda fue directo al punto político: la inhabilitación de Cristina no es solo una sanción individual sino una restricción al electorado. «Cuando Cristina está proscripta, estamos proscriptos también todos aquellos que queremos elegirla. La condena afecta a Cristina, pero la inhabilitación afecta al pueblo», sostuvo el legislador.

La Blunda convocó a una «sublevación democrática» basada en la organización, la movilización y el voto, y no en la violencia ni en el odio. Y fue más lejos en el diagnóstico político: «La operación económica necesita una operación judicial. Necesitan que Cristina esté presa y proscripta. Necesitan que millones de argentinos no podamos elegirla».

El cierre tuvo una carga programática que la nota le agrega al operativo electoral: «No podemos derrotar electoralmente a Javier Milei para después institucionalizar su programa desde un gobierno peronista. En 2027 no alcanza con vencer a Milei: tenemos que vencer su modelo económico», advirtió La Blunda.

Nuevo Encuentro: afiches en las calles y Sabbatella al frente

En paralelo, Nuevo Encuentro lanzó una campaña en la vía pública para reclamar la libertad de Cristina Kirchner y respaldar una eventual candidatura presidencial en 2027, en respaldo a la presentación ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU.

Sabbatella fue contundente en su lectura: «El Partido Judicial ejecutó la orden para sacarla de la cancha electoral. Le tienen miedo a su liderazgo y saben perfectamente que con Cristina libre no podrían adelantar este saqueo en el país».

El argumento que usó para vincular la causa judicial con el momento político actual fue preciso: «Para recuperar un Estado de derecho y una democracia plena, es necesaria la suspensión de su inhabilitación y la revisión de la condena. No es solo por ella; es en defensa de las instituciones y por el derecho del pueblo a elegir a sus representantes».

Y sobre por qué Cristina y no otro candidato: «Tenemos que consolidar una propuesta que le ponga un freno al saqueo del gobierno de Milei y le mejore la vida a las y los argentinos. Por eso, Cristina tiene que estar libre y tiene que ser candidata, porque es quien mejor representa un proyecto de país que incluye a las grandes mayorías».

Lo que estos movimientos revelan

La velocidad con que se organizaron estas acciones —un acto porteño y una campaña nacional de afiches en menos de dos días desde la carta de Cristina— no es espontánea. Es una maquinaria política que estaba lista para activarse y esperaba la señal.

Lo que el kirchnerismo construye con estos movimientos tiene dos funciones simultáneas: presión sobre la Justicia Electoral y señal interna hacia los sectores del peronismo que prefieren un candidato propio. Kicillof, que evita las fotos con Máximo y construye el MDF con cierta distancia del kirchnerismo duro, va a tener que definir si estos operativos lo incluyen o lo rodean.

Para el conurbano bonaerense y para La Plata, donde Kolina y Nuevo Encuentro tienen estructuras territoriales activas, estas campañas tienen un destinatario concreto: la militancia de base que todavía no sabe a qué tren subirse para 2027.

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