La discusión por la reforma laboral que impulsa el Gobierno sumó un capítulo sensible para el sistema financiero y tecnológico: la posibilidad de que los salarios se paguen directamente en billeteras virtuales. El punto, incluido en el artículo 35 del proyecto, encendió alertas tanto en bancos como dentro del propio oficialismo, y su redacción final aún está en revisión antes del tratamiento en el Senado.
La iniciativa propone habilitar que los sueldos se acrediten en cuentas de Proveedores de Servicios de Pago (PSP) regulados por el Banco Central, en lugar de la obligación actual de depositarlos en cuentas bancarias. En la práctica, abriría la puerta a que trabajadores cobren sus haberes en apps de pago, un cambio que altera un esquema histórico del sistema financiero argentino.
Puertas adentro del Ejecutivo no hay una postura unificada. Según trascendió de fuentes oficiales, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, manifestaron reparos sobre el posible impacto en el fondeo del sistema y, por extensión, en el crédito disponible para consumo y producción. La alternativa que se analiza es modificar el artículo o directamente dejarlo afuera del texto definitivo.
La preocupación de los bancos
Las entidades bancarias, nucleadas en ABA, ADEBA y ABAPPRA, advierten que las cuentas sueldo representan una fuente clave de depósitos estables, que luego se transforman en préstamos para familias y pymes. Si una porción significativa de esos fondos migrara hacia billeteras virtuales, el volumen de dinero disponible para financiar la economía real podría reducirse, con tasas de interés más altas como consecuencia.
En el sector también remarcan una diferencia central: los depósitos bancarios cuentan con cobertura del seguro de depósitos, hoy de hasta $25 millones por persona y por entidad. Ese respaldo no funciona de la misma manera en las billeteras, donde los fondos suelen estar invertidos en cuentas a la vista o en fondos comunes de inversión de corto plazo.
Desde el Banco Central comparten parte de estas preocupaciones. Señalan que ya existe una porción relevante de los depósitos que se canaliza hacia instrumentos de liquidez inmediata y que un corrimiento masivo de salarios fuera del sistema bancario tradicional podría tensionar aún más el esquema de financiamiento.
La defensa fintech y el cambio de hábitos
Del otro lado, la Cámara Argentina Fintech respalda la medida y la presenta como un paso lógico frente a la digitalización de los pagos. Sostienen que el sistema ya funciona, en gran parte, a través de transferencias electrónicas y códigos QR, y que permitir cobrar el sueldo en una billetera ampliaría la libertad de elección de los trabajadores.
Los datos acompañan esa transformación. Las estadísticas oficiales muestran una caída sostenida en el uso de efectivo y tarjetas de débito, mientras crecen las transferencias inmediatas y los pagos digitales. El vínculo principal con los usuarios —la cuenta donde se acredita el salario— se volvió un terreno de competencia directa entre bancos y fintech.
Un sistema financiero cada vez más híbrido
Información de COELSA indica que cerca del 72% de los usuarios financieros, unos 27 millones de personas, ya operan tanto con una cuenta bancaria como con una billetera virtual. En promedio, cada persona mantiene varias cuentas activas entre ambos mundos, lo que refleja un ecosistema cada vez más mixto.
A nivel de preferencias, estudios privados muestran que todavía predomina la opción bancaria para cobrar el sueldo, aunque crece el grupo de trabajadores que se muestra indiferente o dispuesto a migrar a billeteras si las condiciones son claras en términos de costos, disponibilidad del dinero y seguridad.
Una definición con impacto más allá de la reforma laboral
El futuro del artículo 35 se volvió, así, uno de los puntos más delicados de la reforma laboral. No solo por la discusión sobre derechos y modalidades de cobro, sino porque toca un engranaje clave del sistema financiero: la fuente de recursos con la que se sostiene el crédito.
Para ciudades como La Plata, con fuerte presencia de empleo público, comercio y pymes, cualquier cambio que altere el acceso al financiamiento o las condiciones de bancarización puede tener efectos concretos en la actividad económica cotidiana. Por eso, la definición que tome el Gobierno en los próximos días será observada de cerca tanto por el sector financiero como por el tecnológico, en una disputa que excede lo laboral y se mete de lleno en el corazón del negocio financiero.


