Domingo 22 de marzo de 2026
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Tarifas, alimentos y deudas: el combo que golpea los bolsillo y empuja a las familias a sufrir el día a día

El ajuste de precios relativos que impulsa el gobierno de Javier Milei empieza a mostrar su impacto más concreto en la vida cotidiana: servicios básicos más caros, alimentos que suben por encima del promedio y un creciente nivel de endeudamiento para sostener gastos corrientes. El resultado es un deterioro sostenido del poder adquisitivo que también se siente en La Plata y el Gran La Plata.

Servicios: subas que se comen el ingreso

Un informe elaborado por la Universidad de Buenos Aires y el CONICET pone números a una tendencia que ya se percibe en cada factura: en marzo de 2026, una familia tipo del AMBA necesitó $213.557 mensuales solo para cubrir luz, gas, agua y transporte, sin subsidios.

El dato no es aislado. Desde diciembre de 2023, cuando comenzó la actual gestión, la canasta de servicios acumuló un aumento cercano al 600%, muy por encima de la inflación del período. Solo en marzo, el salto fue del 11,4%.

El desfasaje es claro: mientras las tarifas subieron 591%, la inflación general fue del 203% (o 280% si se toma desde el inicio del actual esquema económico). En términos simples: los ingresos corren muy por detrás de los gastos fijos.

En el desglose, el golpe llega por todos lados:

  • Luz: +370%
  • Gas: +766%
  • Agua: +366%
  • Transporte: +996%

El transporte se lleva la peor parte. Con la reducción de subsidios, el costo técnico del boleto de colectivo sin asistencia estatal ya ronda los $1.811, un valor que impacta de lleno en trabajadores y estudiantes que dependen del sistema todos los días, también en la región capital.

Menos subsidios, más peso sobre el usuario

El cambio de esquema es estructural. Hoy, los usuarios del AMBA cubren en promedio el 65% del costo de los servicios, mientras que el Estado absorbe el 35% restante. Es una inversión respecto de años anteriores y explica buena parte de los aumentos.

En números concretos, el gasto mensual promedio se distribuye así:

  • Luz: $49.462
  • Gas: $28.025
  • Agua: $35.045
  • Transporte: $101.026

El transporte, otra vez, concentra casi la mitad del gasto total. En ciudades como La Plata, donde muchos trabajadores viajan diariamente hacia Capital o el conurbano, el impacto es aún más visible.

Alimentos: una década de aumentos fuera de escala

El problema no termina en las tarifas. Los alimentos, el otro gran componente del gasto familiar, también muestran subas que superan ampliamente el promedio general.

Según datos del INDEC, entre 2016 y 2026 algunos productos básicos registraron incrementos que superan el 20.000%.

Los casos más extremos:

  • Yogur: +22.551%
  • Aceite de girasol: +22.228%
  • Café molido: +20.442%

Incluso productos más “estables” tuvieron subas de más del 7.000%. En promedio, los alimentos aumentaron por encima del índice general de precios, consolidando una presión constante sobre el consumo.

La carne, un termómetro histórico en Argentina, también mantiene una tendencia ascendente sostenida: cortes como nalga, asado o cuadril superaron el 16.000% de incremento en diez años.

Salarios rezagados y más deuda

Con ingresos que no acompañan el ritmo de los precios, el desequilibrio se traduce en un fenómeno cada vez más extendido: el endeudamiento para cubrir gastos básicos.

Datos del Centro de Estudios sobre Trabajo y Desarrollo de la Universidad Nacional de San Martín muestran que las paritarias quedaron por detrás de la inflación. En febrero, por ejemplo, los salarios aumentaron en promedio 0,6%, frente a un IPC del 2,9%.

En ese contexto, crecen las alternativas de financiamiento rápido, especialmente a través de billeteras digitales. Según la consultora Taquion, más de 11 millones de personas acceden a crédito no bancario, un universo que creció 34%.

El problema es el otro lado de esa expansión: la morosidad. Hoy supera el 40% en algunos segmentos y las deudas familiares se triplicaron en el último año.

Fintech en alerta: sube la mora

Las principales billeteras digitales también empiezan a mostrar señales de tensión.

  • Ualá registra niveles de mora del 43% en su negocio bancario y hasta 63% en su segmento de pagos.
  • Mercado Pago alcanzó un 13,6% de préstamos en situación irregular, el nivel más alto desde que hay registros.
  • Naranja X también reportó un aumento de la morosidad y pérdidas en su último balance.

Detrás de los números aparece una tendencia clara: cada vez más familias utilizan crédito para gastos corrientes, no para consumo planificado. Es decir, se financia el supermercado, la factura de luz o el transporte.

Un modelo que reordena precios, pero tensiona ingresos

La estrategia oficial apunta a reducir subsidios y corregir distorsiones en tarifas. Sin embargo, el traslado de esos costos a los usuarios, combinado con salarios que pierden contra la inflación, genera un escenario de alta presión sobre los hogares.

En La Plata, donde el costo de vida viene en alza y los ingresos no siempre acompañan, la ecuación se vuelve cada vez más ajustada: pagar servicios, llenar la heladera y evitar endeudarse ya no son variables independientes, sino parte de un mismo problema.

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