Con ausencias clave y tensiones internas, la central obrera dio el primer paso hacia la elección de su nueva conducción. El almuerzo en Ezeiza funcionó como termómetro político y reafirmó el perfil dialoguista frente al gobierno de Milei.
En el predio del Sindicato de Empleados Textiles (SETIA) en Ezeiza, 140 dirigentes sindicales se congregaron este miércoles en un almuerzo que marcó el inicio formal del proceso de renovación de autoridades de la CGT. Presidido por Héctor Daer (Sanidad) y Octavio Argüello (Camioneros), el encuentro dejó en claro que el músculo político de Azopardo sigue vigente, aunque no sin fisuras.
La elección de la nueva cúpula está prevista para el 5 de noviembre en Parque Norte, y ya hay nombres que suenan fuerte: Cristian Jerónimo (Vidrio), Jorge Sola (Seguros) y Maia Volcovinsky (Judiciales) emergen como los favoritos para integrar un nuevo triunvirato que oxigene la conducción sin romper el esquema colegiado.
Las ausencias que incomodaron: grietas en la foto de unidad
Aunque el espíritu acuerdista sobrevoló el almuerzo, hubo faltazos que encendieron alertas. No asistieron Armando Cavalieri (Comercio), Luis Barrionuevo (Gastronómicos) ni Carlos Acuña (Estaciones de servicio), todos referentes de peso que cuestionan el armado propuesto. Tampoco estuvieron los gremios alineados con el kirchnerismo, como UOM, SMATA y Bancarios, que ese mismo día se reunieron en la sede del PJ para exigir un proyecto político antes que un recambio de nombres.
Cronograma electoral confirmado: la CGT define su futuro
La hoja de ruta hacia la renovación ya está trazada:
- 28 de agosto: sesión del Consejo Directivo para aprobar el cronograma.
- 18 de septiembre: Comité Central Confederal convoca oficialmente al congreso.
- 5 de noviembre: elección de autoridades para el período 2025–2029.
El debate interno gira en torno a dos modelos: mantener el triunvirato con nuevos nombres o avanzar hacia un “unicato opositor”, impulsado por sectores como el barrionuevismo y algunos gremios industriales.
Lectura política: entre la reforma laboral y la pulseada territorial
El encuentro en Ezeiza no solo fue gremial. Funcionó como una señal de respaldo a la estrategia de Axel Kicillof, que busca consolidar su influencia sobre el movimiento obrero en la interna del peronismo. En paralelo, la CGT se posiciona como actor clave frente a la reforma laboral libertaria y la puja distributiva que atraviesa el país.