Fernando Tauber fue ratificado por unanimidad como presidente de la Universidad Nacional de La Plata para el período 2026-2030. Ahora, la casa de estudios inicia un proceso clave de renovación de autoridades que impactará en el Rectorado y en las 17 facultades.
La Asamblea Universitaria confirmó lo que ya se perfilaba: Tauber seguirá al frente de la UNLP. Pero la definición abre un nuevo capítulo en la política universitaria, con negociaciones internas que se extenderán hasta principios de junio y que marcarán el rumbo de la gestión en un contexto de tensiones económicas y educativas que atraviesan a la región.
El gabinete en discusión
Los mandatos actuales vencen el 31 de mayo. En la primera semana de junio, el Consejo Superior deberá designar a los vicepresidentes y al resto del equipo de gestión. Según los acuerdos que circularon en la previa, se perfila la continuidad de Andrea Varela en la vicepresidencia institucional, cargo que ocupa desde 2022 como parte de un delicado equilibrio entre sectores internos.
La vicepresidencia académica, hoy en manos del propio Tauber, quedaría para Marcelo Pecoraro, exdecano de Ciencias Veterinarias. Su incorporación responde a negociaciones que buscan sostener consensos y evitar fracturas en un escenario donde la UNLP necesita mostrar cohesión frente a los desafíos presupuestarios y políticos.
Facultades y territorio
El recambio no se limita al Rectorado. En las 17 facultades ya se completaron las elecciones de decanos, que asumirán de manera progresiva según el cronograma de cada unidad académica. En La Plata, este proceso tiene un impacto directo: desde Humanidades hasta Ingeniería, las nuevas autoridades deberán enfrentar la presión de estudiantes y docentes por la inflación en los costos educativos y la discusión sobre el financiamiento universitario.
Proyección inmediata
El cierre de listas y designaciones en junio marcará el pulso de la UNLP en los próximos años. La continuidad de Tauber garantiza estabilidad, pero la verdadera prueba será cómo el nuevo gabinete responde a la creciente tensión entre presupuesto, calidad académica y demandas sociales en la ciudad y la región.


