La temporada de verano dejó de ser un termómetro amable para la economía bonaerense y empezó a funcionar como una radiografía incómoda del rumbo económico. Los primeros datos oficiales del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires confirman una tendencia que preocupa al sector turístico: menos turistas, estadías más cortas y un desplome del consumo que impacta de lleno en las economías locales.
Entre el 1 de diciembre y mediados de enero, la provincia recibió unos 3,6 millones de turistas. Aunque el número sostiene a Buenos Aires como el principal destino del país, la comparación interanual expone el problema de fondo: la cantidad de visitantes cayó un 2,4% respecto de la temporada pasada —alrededor de 90 mil turistas menos— y casi un 9% frente a dos años atrás, lo que equivale a unos 350 mil visitantes que ya no llegaron a los destinos bonaerenses.
Menos turistas y vacaciones más cortas
El ajuste también se reflejó en la duración de las estadías. Según detalló el ministro de Producción, Augusto Costa, la estadía promedio se redujo un 3,7% en la primera quincena de diciembre y un 7% en la segunda. El dato confirma un patrón que se repite en distintos puntos turísticos: vacaciones más breves, menor circulación y mayor cautela en el gasto.
El consumo, la variable que más se resiente
El indicador más crítico es el del consumo turístico. De acuerdo con los relevamientos oficiales, el gasto cayó un 21% en lo que va de la temporada, con un retroceso cercano al 26% en la costa atlántica. Incluso herramientas diseñadas para sostener la actividad, como Cuenta DNI, mostraron una caída cercana al 40% en las compras vinculadas al turismo.
“Estamos frente a una temporada con menos turistas, que se quedan menos tiempo y gastan menos”, sintetizó Costa. El impacto económico es directo: los ingresos generados por el turismo son alrededor de un 10% inferiores a los de hace dos temporadas.
Ocupación hotelera en baja y presión sobre la clase media
La ocupación hotelera promedio se ubicó en el 69%, un punto porcentual menos que el año pasado, con caídas en la mayoría de los destinos bonaerenses. Desde la Provincia remarcan que el ajuste golpea con mayor fuerza a la clase media, históricamente el motor del turismo interno, hoy condicionada por la pérdida de poder adquisitivo.
Turismo emisivo en alza y críticas al Gobierno nacional
Mientras el turismo interno se enfría, crece el turismo emisivo. Cada vez más argentinos viajan al exterior, una tendencia que profundiza la salida de divisas y debilita la actividad local. Para Costa, esta situación responde a una definición política: cuestionó al Gobierno nacional y sostuvo que su política económica “terminó funcionando como una agencia de viajes al exterior”, en detrimento del turismo interno y regional.
Kicillof apunta a Milei: “El problema es el modelo económico”
El gobernador Axel Kicillof endureció el tono y apuntó directamente contra el presidente Javier Milei. Durante la conferencia de verano, afirmó que la caída del turismo no se explica por falencias del sector, sino por un modelo económico que deteriora salarios, encarece vacacionar en el país y empuja el consumo hacia el exterior.
“Buenos Aires no perdió atractivo, ni empresarios ni trabajadores. Lo que cambió es la política económica nacional”, sostuvo el mandatario, al rechazar los discursos que buscan responsabilizar a los actores del turismo. En ese marco, fue contundente al identificar al responsable de la situación y profundizó la confrontación política con la Casa Rosada.
Un dato social que explica el fondo del problema
El contexto social refuerza el diagnóstico oficial. Un estudio reciente reveló que el 46% de los trabajadores argentinos no se tomó vacaciones en el último año por falta de dinero. Aunque una parte de quienes sí viajan lo hace incluso al exterior, la contracara es una mayoría que directamente resigna el descanso. La inflación desacelera, pero los salarios no se recomponen y el turismo aparece como una de las primeras variables de ajuste.
Herramientas provinciales que no alcanzan
Desde el Banco Provincia, su presidente Juan Cuattromo destacó las promociones y líneas de crédito impulsadas a través de Cuenta DNI para sostener el consumo durante el verano. Sin embargo, reconoció que las herramientas financieras no alcanzan cuando el problema es estructural: ingresos en retroceso y capacidad de compra limitada.
Un verano que expone el debate de fondo
Con este escenario, la temporada avanza con más interrogantes que certezas. Para los destinos turísticos y para ciudades como La Plata —donde el turismo impacta en el empleo, el comercio y los servicios— el verano deja algo más que malas estadísticas: expone un debate económico y político de fondo sobre el rumbo del país y sus consecuencias concretas en el consumo interno.


